McDonald’s es la antítesis de la alimentación sana y saludable. De ahí que resulte chocante que centros escolares organicen salidas para ir a visitar las instalaciones de la empresa. ¿Qué aporta, pedagógicamente hablando, una visita a McDonald’s?
Quiero solidarizarme con María, la madre que hace unos días tuiteó esto en la red: “Mi hijo no sabe lo que es una galleta. Él es feliz desayunando garbanzos.” Madre mía, lo que han llegado a decirle. Más de novecientos comentarios, la gran mayoría despectivos o de burla, y la cifra sigue subiendo.
El actor estadounidense ha colgado uno de los vídeos más virales de esta semana. Su mensaje es claro: como consumidores, tenemos el poder de cambiar el mundo.
McDonald’s ya no sabe qué inventarse para combatir su mala imagen. La etiqueta de “comida basura” pesa como una losa en la reputación de la marca. Y a pesar de los múltiples intentos por reinventarse, ni que sea cambiándose el traje (en 2010 inauguró logotipo verde), parece que las estrategias de marketing no han sido suficientes para mejorar el perfil de la empresa.