Los hay que se refieren a estas situaciones como «fatalidad», «drama» o «desastre mundial». Pero la definición más ajustada del hambre la ha dado Jean Ziegler, analista político y exrelator especial de Naciones Unidas: «asesinato».
La globalización alimentaria, al servicio de los intereses de las grandes empresas, han convertido la comida en simple mercancía.
Un estudio señala que la combinación de precios récord y demanda creciente de petróleo hizo que el mundo librara una guerra por la eficiencia energética, y que algo similar ocurrirá con los alimentos.