Con la debacle económica provocada por una inflación del 10% sucede como en las olas incendiarias en los montes: que las medidas de extinción pueden hacer crecer el problema, y no eliminarlo. Pues por muchos bomberos y medios aéreos que uno ponga en un par de meses, poco avanza si el resto del año no gestionamos esas superficies como se debe.
La segunda semana de julio el euro dio una trastabillada más hacia el precipicio. En su caída se emparejó al dólar norteamericano, piso que nunca había alcanzado en las últimas dos décadas.