El pasado miércoles se cumplía el noventa aniversario de la proclamación de la II República Española. Al margen de la ideología particular de cada uno, el régimen republicano merece el respeto que le otorga haber sido elegido por el Pueblo.
Como si de una historia medieval se tratara, los reyes se vuelven magnánimos y abren sus cárceles y sus corazones, que no sus bolsillos, al pueblo. Sin embargo desde la atalaya del trono tal vez pierden perspectiva y cometen errores, como el común de los mortales.