Hoy estoy triste
Hace unas horas he visto por televisión como el Parlament de Cataluña proclamaba la independencia unilateralmente y proclamaba la república de Cataluña.
Hace unas horas he visto por televisión como el Parlament de Cataluña proclamaba la independencia unilateralmente y proclamaba la república de Cataluña.
Segunda y última entrega de la increíble aventura de un puñado de hombres que sentó las bases para el desarrollo de California, desde el extremo sur hasta la ciudad de San Francisco.
California, ese «país mediterráneo» que se encuentra en pleno oeste americano bañado por el Pacifico, tan diferente pero a la vez tan similar a la península Ibérica, cuando paseas por sus playas parece que lo hicieras por las del levante español.
Como hemos visto en la primera parte, La Habana desde muy temprano comienza a adquirir gran importancia gracias a su estratégica situación y a la protección que ofrece su bahía. Si su desarrollo había sido hasta entonces de un carácter militar, el siglo XVIII hace que gracias a su apertura, al fin del monopolio español y a negocios como el azúcar o el tabaco, la ciudad se enriquezca, crezca y se embellezca.
Cuando por primera vez pisé La Habana, a pesar de que eran las cinco de la madrugada y que habíamos partido de Madrid en un vuelo con ocho horas de retraso, quede totalmente deslumbrado por la belleza de los lugares por donde el taxi, un viejo Lada, nos llevaba. Las calles a media luz, los edificios majestuosos que con sus sombras proyectadas insinuaban, más que ver, la grandiosidad de sus proporciones.