La forjadora de una nación. Malinche «la señora»
Un hombre llora recostado en un árbol. A sus pies apenas quedan los restos de lo que fue su ejército. Tras la catástrofe de la Noche Triste, el maltrecho y hambriento contingente castellano-tlaxcalteca marcha en retirada por el norte del Valle de México. Pero al llegar a las llanuras de Otumba, la visión es pavorosa: un ejército mexica, compuesto por decenas de miles de guerreros, ataviados con sus mejores plumas, sus cascos de jaguar y fuertemente armados, se despliega de un extremo a
otro del horizonte, bloqueando el paso. Su objetivo está claro: acabar con los supervivientes.
