Omnipresentes y omnipotentes “mercados”
Están ganando. El acoso sin tregua de los “inversores” está consiguiendo la concentración del poder económico en un número progresivamente reducido de manos.
Están ganando. El acoso sin tregua de los “inversores” está consiguiendo la concentración del poder económico en un número progresivamente reducido de manos.
Éste es el título de un excelente artículo que ha publicado recientemente el gran periodista Roberto Savio en Other News.
Igual que sucedió en procesos electorales anteriores –por ejemplo en Brasil o en Argentina- está ahora produciéndose en nuestro país una tumultuosa reacción de los “mercados” para que no se altere la “estabilidad económica” de España.
Cuando acaba de celebrarse en París la “Cumbre del Clima” (del 30 de noviembre al 13 de diciembre) a la que han asistido representantes de la mayoría de los Estados del mundo, me parece oportuno empezar este escrito de apremio para la puesta en práctica de los acuerdos alcanzados, recordando la Carta de la Tierra, uno de los referentes más luminosos en momentos tan sombríos y turbulentos. Se inicia así: “Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro…”. Y termina de este modo: “Como nunca antes en la historia, el destino común nos insta a buscar un nuevo comienzo”.
El tiempo apremia y, como sucede con los mensajes del Papa y de Obama, es preciso lograr, en cumplimiento de una responsabilidad intergeneracional impostergable, compromisos muy concretos de comportamiento social y ecológicos a escala mundial.
En el mes de marzo del año 2014 hice una serie de propuestas a escala mundial, regional y nacional.
Con algunas modificaciones, vuelvo a reiterar hoy estas propuestas, ya que considero que, especialmente cuando se trata de procesos potencialmente irreversibles –como los del medio ambiente los desgarros sociales que producen grandes flujos de emigración- es inaplazable la adopción de medidas.
En estos últimos meses, tanto a escala nacional como internacional (incluyendo las Naciones Unidas), he tenido ocasión de observar la “sorpresa” con que algunos políticos, parlamentarios, representantes de países… veían tambalearse los esquemas “habituales”, atados y bien atados por quienes, desde siempre, encumbrados, han ejercido el poder siguiendo las pautas habituales, incapaces de apercibirse de la histórica irrupción de la gente en escenarios en los que hasta ahora no tenían acceso.
Ante procesos potencialmente irreversibles no caben aplazamientos: en cuestiones de medio ambiente y de dignidad humana pueden alcanzarse puntos de no retorno. Es por ello que hago pública la carta enviada a ONGs con motivo del aniversario de Naciones Unidas que se celebró hace unos días.
Todos debemos prestar atención a los debates republicanos en los EE.UU. para alzar a tiempo la voz y, si es preciso, el grito ante la posibilidad de que los máximos representantes de los mercados, de la fuerza, de la hegemonía, de la insolidaridad… vuelvan a ocupar la Casa Blanca.
Compartir, es la única solución para evitar las gravísimas desigualdades sociales y asimetrías de todo orden a que ha conducido el neoliberalismo globalizador.