Salario mínimo en Alemania y Estados Unidos: la codicia neoliberal al descubierto
Dos noticias recientes ponen de relieve hasta qué punto la crisis es, ante todo, social.
Dos noticias recientes ponen de relieve hasta qué punto la crisis es, ante todo, social.
El actual sistema sigue funcionando como si la crisis fuera sectorial, económica, financiera… sin querer darse cuenta de que es, sobre todo, ética, social, democrática, política, medioambiental…
Europa sigue anclada en el neoliberalismo, sufriendo los últimos efectos nocivos -ya han sido muchos- de un sistema que sustituyó los principios democráticos por las leyes del mercado, y el Sistema de las Naciones Unidas por grupos oligárquicos de 6, 7, 8…20 países ricos. ¿Cómo puede aceptarse un disparate parecido?
A Julio Alonso, que tanto procura que todos los días sean el “Día de los Derechos Humanos”.
«Cuando no sabemos a qué puerto nos dirigimos, todos los vientos nos son desfavorables».
Séneca
Hasta los medios de comunicación menos tendenciosos se inclinan, de vez en cuando, ante el inmenso poder del lobby del “gran dominio” (militar, financiero, energético, mediático). Anuncian que Obama cede ante la presión ciudadana y anuncia cambios en la reforma sanitaria, que ha conseguido después de que fracasaran en el intento todos los presidentes demócratas desde la época de Harry Truman en 1946, debido a la presión de las compañías de seguros. Es cierto que en la noticia se menciona el “asalto furibundo de la oposición republicana a la reforma”.
Al abrir este espléndido libro de Juan José Tamayo (… otro, ¿de dónde sacará el tiempo?) sobre una selección de intelectuales “para una conciencia crítica”, he tenido una gran y grata sorpresa: figuro entre este medio centenar de personas…
Haití… Después de tres años la mayor parte de los problemas sin resolver. Ahora, de estas dimensiones terribles, la Isla de Leyte en Filipinas. Destrucción masiva, muertos por doquier… y tibias reacciones de la sociedad “próspera” que, acuciada por los “recortes”, no puede enviar sino ridículas muestras de solidaridad, de las que únicamente cabe destacar y elogiar el esfuerzo personal de muchas mujeres y hombres que desearían ver multiplicados los recursos que se ponen a su disposición para el socorro de las víctimas.
Es urgente enderezar los torcidos caminos del presente europeo. Es imprescindible rectificar el error histórico de una unión monetaria sin unión económica ni política. La piedra angular del edificio europeo que el mundo necesita no es el euro, sino la democracia genuina; no los valores bursátiles sino los éticos.
El 25 de este mes de octubre escuché por la radio que el «magnate» (¿o «mangante»?) Adelson había propuesto, lisa y llanamente, que la mejor solución para terminar con la «amenaza de Irán contra Israel» sería lanzar una bomba atómica sobre Teherán…