Intolerable irresponsabilidad de Trump frente al Cambio Climático
Trump comunica desde la Casa Blanca que «considera el Acuerdo de París perjudicial para la economía estadounidense».
Trump comunica desde la Casa Blanca que «considera el Acuerdo de París perjudicial para la economía estadounidense».
El único lugar del mundo en el que absolutamente todos los países se ponen de acuerdo se llama Svalbard Global Seed Vault. Es un enorme búnker excavado a 150 metros en una montaña helada de la isla noruega de Spitsbergen. Recibe muchos nombres, entre ellos el ‘Arca de las semillas’ o ‘La bóveda del fin del mundo’, y se trata de un enorme y remoto semillero en el que el planeta entero ha puesto sus esperanzas.
Cuando se habla de las consecuencias devastadoras del cambio climático, se tiende a desviar la mirada hacia los países más vulnerables, bien por sus elevados niveles de pobreza, bien por su climatología extrema, y muchas veces porque coinciden ambas circunstancias en el mismo lugar.
Celebramos el Día Internacional de la Madre Tierra para recordar que el planeta y sus ecosistemas nos dan la vida y el sustento.
Se rompe una de las últimas fronteras del planeta: los grandes cruceros ya atraviesan el Ártico.
La industria del cine, a veces frívola, otras más implicada, suele acercarse a los problemas que preocupan a la sociedad global. Hoy esa inquietud se ha trasladado a un problema que nadie niega: las consecuencias devastadoras del deterioro del medio ambiente, aceleradas por un hecho cada vez más asumido e interiorizado por la sociedad, como es el cambio climático.
Por ejemplo cada español emite 6 toneladas de CO2 al año derivadas de la alimentación, engrosando el 44% de gases de efecto invernadero que supone el sector agroalimentario a nivel mundial.
Llevó décadas demostrar que fumar provocaba cáncer, enfermedades cardíacas e incluso la muerte, y otros tantos años más afirmar que los fumadores pasivos sufrían consecuencias similares. Pues bien, hace tiempo que llegó la hora de admitir que tenemos ante nosotros –o, más bien, sobre nosotros− una grave amenaza: la contaminación, que nos convierte a todos, sin excepción ni elección, en fumadores pasivos.
Las temperaturas primaverales de las que estamos disfrutando estos días navideños ya son un síntoma de que los efectos del cambio climático se están haciendo notar, poco a poco, también en aquellos países lejanos a los polos, cuyo deshielo es una realidad desde hace varios años, pero es que, ahora, además de las sensaciones térmicas que podamos tener los ciudadanos de a pie, es la propia Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) quien, en base a datos recogidos hasta el pasado 30 de noviembre, quien también lo constata.
Concluida la cumbre de Paris y leídas sus conclusiones, son muchas las voces que están pidiendo una puesta en práctica urgente de los acuerdos alcanzados. Detener el cambio climático exige un gran esfuerzo por parte de todos los países firmantes, que parecen decididos a tomar medidas serias para reducir las emisiones de CO2. Personas de todo el mundo contemplan con esperanza la aplicación del acuerdo, pero se quedan a la expectativa, creyendo que son solo sus gobiernos los que deben trabajar para que se produzca ese deseado cambio. Sin embargo, todos y cada uno de nosotros podemos contribuir de forma fácil a que las emisiones desciendan.