Nunca es tarde para el encuentro y para abordar con serenidad los problemas que, si no hallan solución a tiempo, pueden conducir a situaciones indeseables para todos.
En el desastroso primer día de octubre, las mentiras de unos y otros, su demagogia, simplismo, manipulación y excesos, nos han llevado a una jornada triste de la que será difícil recuperarse.
Ayer vivimos en Catalunya una jornada que nada tuvo que ver con la democracia. Es cierto que habían convocado al pueblo catalán a un referéndum sin las mínimas garantías, impuesto por la actitud de un Parlament en el que gobierna una minoría mayoritaria y que impidió el pasado septiembre la libre expresión de la oposición.
Creo que es apremiante llegar, antes del 1º de octubre, a un acuerdo sobre un referéndum en que se consulte sobre una reforma del Título VIII de la Constitución.