En 1913 su hermano Renato, que tenía entonces catorce años, murió a consecuencia de un golpe recibido mientras jugaba al fútbol, lo cual causó a Mário una honda conmoción. Abandonó el conservatorio y se retiró a la hacienda familiar en Araquara. Este incidente significó el final de su proyectada carrera como concertista de piano, ya que le produjo un temblor en las manos que en lo sucesivo le impidió tocar. Por ello, decidió convertirse en profesor de música, al tiempo que comenzaba a tomarse un interés más serio por la literatura y la poesía.
La amenaza de un atentado en el barrio de Once, cercano al almacén que atendía junto a su esposa, dio un vuelco inesperado en la vida de Ramón Valdez y lo convirtió en poeta casi por casualidad. Hoy, a raíz de ese incidente adverso, es famoso por las estrofas que se cuelan en los vagones de la línea D del subte, con las que invita a los usuarios a abandonar la rutina propia del viaje.
Como cada año por estas fechas, Ong otromundoesposible lanza una nueva edición del concurso infantil de relatos para todos los colegios de Iberoamérica.
Se traslada a Sevilla, en 1896, para ser pintor, creyendo que esa es su vocación. Allí frecuenta la biblioteca del Ateneo sevillano. Escribe sus primeros trabajos en prosa y verso. Empieza a colaborar en periódicos y revistas de Sevilla y Huelva.
En 1900 se trasladó a Madrid y publicó sus dos primeros libros de textos, Ninfeas y Almas de violeta. La muerte de su padre en este mismo año y la ruina familiar, confirmada cuando él y su familia perdieron todo su patrimonio embargado, le causaron una honda preocupación.
Luego de terminada la guerra civil española en 1939, decide mudarse a la república argentina, años después decide irse a Roma. En este tiempo no deja de publicar, y nace su obra “a la pintura: poema del color y la línea” además de que se encarga de recopilar por el mismo en solo un volumen toda su obra desde los inicios. Es en este punto donde se comienza a notar que Rafael extraña su patria, por lo que en 1977 decide regresar a España.
Poeta dominicano, hijo de un cubano y una puertorriqueña, vivió en un área dedicada al cultivo de la caña de azúcar. Esta mezcla de razas y culturas que le tocó vivir se manifiesta en la su labor de poeta, que se puede ver reflejada en muchos de sus mejores poemas.
Con una formación inicial en latín, adquirida en su ciudad natal, a partir de 1735 estudió jurisprudencia y filosofía aristotélica en el Colegio Imperial de San Miguel de Granada, regido por los jesuitas, y se doctoró en teología en Roma en 1745. A la vez, se dedicó a los estudios literarios e históricos por los que sería mejor conocido.
Poeta peruano, descubrió el amor a la literatura de pequeño, con la lectura de La vida es sueño de Calderón de la Barca y El Mío Cid, los dos primeros libros que leyó con grandes dificultadas por las noches, ya que la luz eléctrica era muy débil, a veces alumbrarse con una vela era mejor.
Fue el menor de una familia de nueve hermanos. Su padre, Juan Cavafis, fue comerciante y su madre, Jariclea Fotiadis, procedía de una familia noble de Constantinopla. Este es un poema que nos habla sobre la importancia de disfrutar el camino, cualquier camino, y no sólo añorar el objetivo.
En 1907 obtiene la cátedra de francés en el Instituto de Soria. Allí pasa una etapa fundamental de su vida. En 1909 se casa con Leonor Izquierdo, una muchacha de 16 años, aunque tres años después, en 1912, ésta fallece en Soria. Antonio, desesperado, abandona la ciudad castellana y se traslada a Baeza.