El movimiento de reunificación de Puerto Rico con España busca integrar a la isla como la 18.ª comunidad autónoma española, revirtiendo su estatus actual como territorio estadounidense. Impulsado por agrupaciones Reunificacionistas, propone la nacionalidad española reparativa para superar el colonialismo y volver a ser parte de España, tal como fue durante 400 años antes de 1898
El pasado lunes tuvo lugar la intervención de personalidades puertorriqueñas en el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, reclamando que se reconozca el derecho del pueblo puertorriqueño a votar sobre la opción de reintegrarse en España como décimo octava Comunidad Autónoma.
Un recuerdo vivo de la huella española en Puerto Rico y un llamado afectuoso a mantener ese vínculo.
El puertorriqueño que sirvió a España después de la invasión estadounidense.
La reciente crisis de agua potable que dejó a más de 40,000 abonados sin servicio y requirió la activación de la Guardia Nacional para distribuir agua en varias comunidades de Puerto Rico trata de mucho más que una interrupción temporal.
En 1994, el líder independentista puertorriqueño Juan Mari Brás entró a la Embajada de los Estados Unidos en Caracas, Venezuela, e hizo algo que pocos creían posible.
Uno de los aspectos menos examinados de la historia política de Puerto Rico es la contradicción constitucional que surgió entre la Constitución Autonómica de 1897 otorgada por España y el Tratado de París firmado apenas meses después en 1898.
Nuestra primera historia fue toda igual. Las tres nos creamos juntas, lado a lado. Terremotos, diluvios, vientos, salidas de sol, noches de luna plena. Un archipiélago de islas grandes y pequeñas, pero nosotras tres, siempre una al lado de la otra, juntitas
Existe un viejo dicho que dice que la historia no se repite, pero muchas veces rima.
Esto no es un argumento, ni un llamado a adoptar una posición específica. Todo lo que aquí se discute es historia documentada, realidad política actual y percepción pública. Mi intención es simplemente colocar varios momentos uno al lado del otro y hacer una pregunta que quizás muchas personas no se sienten cómodas haciendo en voz alta.