Cuando Víctor Hugo escribía en el año 1862 su novela “Los Miserables” ya tenía muy claro que una cosa es ver cómo de capaz es un país de producir riqueza y otra muy distinta si era tan virtuoso haciendo uso de la misma. De manera que solo si hacía las dos cosas (producir y usar la riqueza) satisfactoriamente se podría decir que vivimos en un país con una economía saludable.
Para frenar la progresiva anorexia del Estado de Bienestar que provocan los paraísos fiscales, la contabilidad creativa empresarial, la devaluación y dumping fiscal asociados a la globalización o la pérdida de peso de las remuneraciones salariales en el producto nacional, no basta con reformas y añadidos puntuales a nuestro resquebrajado sistema fiscal.
Esta propuesta política se resume en el deseo de vivir bien, con todo lo que esa expresión conlleva en términos de igualdad y seguridad para …
El espacio de productos y la diversificación productiva en Argentina.
Después de la multiplicación espectacular de gobiernos progresistas en el continente, entre 1998 y 2006, que marcó toda la primera década del siglo XXI con sus éxitos, especialmente en el plano social y de soberanía externa, América Latina pasó a sufrir un viraje conservador desde 2015.
El surgimiento del modelo económico neoliberal trajo promesas atrayentes. El discurso liberal que lo acompañaba fortalecía a la sociedad civil y la ciudadanía, libres de las trabas y de la opresión del Estado.
¿Cómo se justifica que se pueda “perdonar” el déficit que genere el gasto militar y no el gasto necesario para salvar vidas humanas o el empleo y los ingresos de millones de personas y empresas? No hay respuesta para esta pregunta.
El pasado viernes 2 de diciembre el gobierno anunció un incremento del salario mínimo en un 8% para 2017. Esta medida ha sido vendida como una exigencia del Partido Socialista a cambio de aceptar el techo de gasto público propuesto por el Partido Popular, y por supuesto como un logro histórico en materia laboral y de protección social. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce.
Con un gobierno español derechista, el deseo de un frente común europeo contra la austeridad formado por países con gobiernos de izquierdas como Italia, Portugal, Grecia, Chipre y Malta, desaparece.
La victoria de Donald Trump asombró a propios y extraños. Los grandes núcleos urbanos han apoyado a la candidata demócrata Hillary Clinton y la América profunda y rural a Trump. Por eso la imagen que nos trae el día es la de un granjero con peto y estiércol en la botas, acosando a las jovencitas de su pueblo, mascullando contra las gentes de color, xenófobo y racista.