Cumpleaños de la Tirana del Tamarugal, Atacama
Despertamos en un catre de madera pelada. Sin colchón ni sábanas, vestido de toda la ropa que cabía en la mochila al salir y cubierto una frazada delgada que otro “peregrino” me emprestò.
Despertamos en un catre de madera pelada. Sin colchón ni sábanas, vestido de toda la ropa que cabía en la mochila al salir y cubierto una frazada delgada que otro “peregrino” me emprestò.