La palabra “moral” y la palabra “ética”, significan lo mismo. La diferencia está en que la primera tiene la raíz en el latín y la segunda en el griego de Aristóteles. Ambas significan “costumbres”. “Moral”, la asociamos a la religión y “ética”, a la sociedad civil.

Estaremos de acuerdo que en líneas generales, las costumbres sanas en una persona, lleva a que esa persona no tenga  conflictos psicológicos y por ende, que físicamente se encuentre bien. Esa persona socialmente será respetada y económicamente no tendrá graves problemas en el pasar de los años,

Si lo llevamos a un país, las costumbres sanas, donde sus habitantes respeten las leyes naturales,  funcionará bien; con buenos servicios públicos, en paz y con una economía  floreciente. Y los paisanos, tendrán una vida más holgada, más saludable, más feliz.

Por desgracia la palabra “corrupción” en España, la tenemos todos los días en la boca, Un gobierno corrupto como el de Pedro Sánchez ha hecho que lo que son catástrofes: la Dana en Valencia, los fuegos en los bosques en el verano del año 2025 o el descarrilamiento de los trenes en Córdoba, se magnifiquen  y que  funcionen mal los servicios de socorro.

Cuando la corrupción entra en el poder judicial, es como la gangrena que se extiende en el cuerpo de un ser humano, termina contaminando la sangre hasta que la persona fallece. En un país es similar. Ya lo hemos  hemos visto en Cuba, Venezuela, Colombia, Argentina y España. La corrupción, si en el poder financiero es perjudicial al máximo, cuando toma los ámbitos jurídicos fraccionan el país, lo destroza.

En España lo hemos vivido cuando el tribunal constitucional presidido por Conde Pumbido  ha indultado encubiertamente a los golpistas de Cataluña y a los responsables de la  junta de Andalucía en los casos EREs.

¿Por qué es tan lamentable este deterioro de la justicia? No es solo porque  no se castiga al delincuente, sino por la sensación de impunidad que se transmite a los ciudadanos; los desmoraliza. El ciudadano que paga sus impuestos, que no comete delitos, que hace cola cuando va a comprar el pan, que no se salta los semáforos, siente el vacío psicológico de que hay un grupo de personas, que se consideran entre ellos “élite”(minoria selecta), la cual pueden saltar los semáforos, conducir borrachos, cometer delitos e imprudencias temerarias y que no les ocurrirá nada.

Tras muchas argucias, abogados especializados en alargar juicios, consiguen  que los delitos más graves prescriban o se archiven. Los menos graves como “peccata minuta”, son indultados o semi indultados por el  gobierno de turno, lo que provoca que no hayan penas de cárcel para estos.

Este ciudadano que éticamente o morlamente ha sido criado sanamente por unos padres y, que a sus hijos, le enseña que la honradez es la vía para la felicidad, ese ciudadano cae en depresión; la desidia invade su vida y considera que no vale la pena ser honrado ya que esta, mal llamada élite, tiene derechos injustificables para él.

En una ocasión tomando un aperitivo, hablábamos del poder y mi interlocutora, dijo unas palabras que no comprendí en ese momento, pero con los años, ha tomado sentido. Dijo: -cuando se de cuenta del poder que tiene ….- El poder al que se refería era a que podrá hacer cosas injustas que no le serán castigadas. No sé si consigo explicarme. Cuando ese alguien se siente poderoso, se siente impune. Es lo que ocurre con cierta clase política. Gracias a las mil posibilidades de triquiñuelas de aquellos que se sienten impunes, comenten maldades y crímenes inmorales, sintiendo que las leyes son para otros, no para ellos.

Puerto Rico, la colonia de EEUU

Leo la noticia en el periódico digital de Puerto Rico, “El Nuevo día”, es de su corresponsal en Washington José A. Delgado. La cual sintetizo.

La exgobernadora Wanda  Vázquez Garced ha sido condenada por la justicia puertorriqueña por el delito de corrupción. Unos abogados criminalistas vinculados al presidente Trump,   consiguieron que las acusaciones más graves fueran descartadas. Ella y otras dos personas, Julio Herrera Velutini (banquero venezolano) y Mark Rosini (asesor financiero), los cuales habían contribuido con más de tres millones y medio de dólares a la campaña electoral de Trump en las pasadas elecciones norteamericanas. han sido perdonados.

El presidente Trump al indultarlos, ha conseguido que la justicia de Puerto Rico condene pero no pueda meterlos en la cárcel.

No es la primera vez que un presidente norteamericano indulta. Ya antes, Jimy Carter y Bill Clinton, habían perdonado a delincuentes puertorriqueños condenados en los tribunales (de la colonia).

Tenemos un país pequeño, Puerto Rico, el cual no tiene una constitución creada y aprobada en sus cortes, sino en el congreso norteamericano. Tenemos un país pequeño, Puerto Rico, en que su justicia puede ser violada por  presidentes extranjeros, Trump, Clinton, Carter. ¿Cómo se llama esto? ¿Qué es esto?

Como se puede ver, la corrupción se extiende como una mancha de aceite. Hace falta una regeneración moral de las personas para que llegue a las instituciones. Presidentes corruptos, Trump, Sánchez, etc… ensucian la justicia y consiguen evitar que todos los hombres sean iguales ante la ley.