¿Qué podemos hacer para lograr la prosperidad?
Siguiendo con los deseos de nuestros colaboradores, hoy los expresa Patricia, desde Guatemala.
Siguiendo con los deseos de nuestros colaboradores, hoy los expresa Patricia, desde Guatemala.
Una nueva entrega de los deseos de las personas que colaboran con esta revista. En esta ocasión Juan nos escribe los suyos.
Como cada año por estas fechas, las personas que colaboran con esta revista nos expresan a todos sus mejores deseos para el año que viene.
Empezamos en esta ocasión con Marisol Moreda, escritora, humanista y Presidenta de Honor de nuestra ONG.
¿Y ahora qué? En esta España que se amenaza ingobernable, es el momento de aprender a pactar.
La noche electoral dio alguna sorpresa, más de una satisfacción, indignación por la injusticia de la ley que la regula y sobre todo, la constancia de que el bipartidismo ha cedido votos, espacio y asientos a los nuevos partidos emergentes cambiando la fisonomía política del país y obligando a imaginar otro escenario muy distinto al que hasta ahora había tenido la política española. Sobresaltados, muchos se preguntan: ¿Y ahora qué? Ahora, amigas y amigos lectores, es el momento de que se imponga la democracia participativa.
¿Quieres decirme, por favor, qué camino debo tomar para salir de aquí?
– Eso depende mucho de a dónde quieres ir -respondió el Gato.
– Poco me preocupa a dónde ir – dijo Alicia.
– Entonces, poco importa el camino que tomes -replicó el Gato.
Lewis Caroll, Alicia en el país de las maravillas
“Mejor con Comercio Justo” es el lema que las organizaciones de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo (CECJ) utilizarán en las fiestas navideñas para recordar a los consumidores que si van a realizar compras, existen alternativas responsables y solidarias como el Comercio Justo. Estos productos garantizan que se han elaborado en condiciones de trabajo dignas, con igualdad entre hombres y mujeres y que no ha habido explotación laboral infantil. Además, el Comercio Justo asegura la protección del medio ambiente.
París bien vale una misa o bien vale una conferencia de dos semanas si se trata de salvar al planeta Tierra. Los 195 países reunidos llegaron a un acuerdo contra el calentamiento global. El pacto establece al fin un techo para las emisiones de efecto invernadero y establece un sistema de cuotas para financiar a los países emergentes que exigían su posibilidad de desarrollo industrial.
Cuando acaba de celebrarse en París la “Cumbre del Clima” (del 30 de noviembre al 13 de diciembre) a la que han asistido representantes de la mayoría de los Estados del mundo, me parece oportuno empezar este escrito de apremio para la puesta en práctica de los acuerdos alcanzados, recordando la Carta de la Tierra, uno de los referentes más luminosos en momentos tan sombríos y turbulentos. Se inicia así: “Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro…”. Y termina de este modo: “Como nunca antes en la historia, el destino común nos insta a buscar un nuevo comienzo”.
Que las mujeres crearan casi la mitad de las empresas nacidas en España al inicio de la crisis es el reflejo perfecto del potencial desperdiciado durante años. Cada vez es más evidente: poner palos en las ruedas al desarrollo laboral y personal de las mujeres es frenar el progreso económico y social.