Los cuatrocientos golpes
Los cuatrocientos golpes es el título de una mítica película de Truffaut de 1959 y en ella el director y actor francés nos relata cómo la sociedad convierte una adolescencia en madurez a base de golpes.
La libre opinión de ciudadanos críticos dispuestos a escribir
Los cuatrocientos golpes es el título de una mítica película de Truffaut de 1959 y en ella el director y actor francés nos relata cómo la sociedad convierte una adolescencia en madurez a base de golpes.
Hace unas semanas conocimos la decisión del Parlament de Catalunya respecto a la supresión de las corridas de toros. Como es de todos bien sabido, la medida la han tomado los parlamentarios catalanes secundando una iniciativa popular; esa es una de las obligaciones de los políticos, escuchar al pueblo.
Se acabó el mundial y sorprendió a todo el mundo. Por vez primera España se proclamó campeona y aunque todos ustedes ya lo saben, conviene repetirlo.
Dicen que la utopía ha muerto. Tantas veces me lo repiten que a fuerza de remacharlo, sólo me dan pruebas de su innegable vitalidad. ¿Para qué perder el tiempo en convencerme, sino fuesen ellos los más crédulos? Desde que Tomás Moro inmortalizara la Nueva Isla de Utopía y su ideal República, allá por el año 1516, hay muchos que se empeñan en anunciar su fin, erre que erre, a los cuatro vientos. Sin éxito.
"Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar que es el morir; Allí van los señoríos derechos a se acabar e consumir."
Jorge Manrique
Si no fuese porque en algún recodo del camino – o del río – nos espera la risa sana, el momento actual se nos haría a muchos, insoportable.
"La libertad es, en la filosofía, la razón; en el arte, la inspiración; en la política, el derecho".
Víctor Hugo
El síndrome de la bella reina de Ítaca puede tener varias lecturas, pero un solo razonamiento, es el de tejer y destejer un manto para un héroe – una solución – que tarda en llegar y que, a ciencia cierta no sabemos si llegará.
No me gustan las fronteras. Si contemplamos el planeta tierra desde el espacio no veremos esas líneas inventadas para separarnos. Si acaso, percibiremos la delgada línea de la Gran Muralla de China o las sinuosas formas de las cordilleras y los ríos, son accidentes naturales –así debemos considerar a la Gran Muralla, aunque fuese obra del Hombre -. Pero desde la inmensidad espacial no se adivinan más fronteras.
Mas luché en mi ensoñación para soñar que soñaba que no te había soñado.
«La sociedad no puede en justicia prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano.»
Concepción Arenal