Derecho a decir «sí», derecho a decir «no»
Asentir o disentir, expresándose libremente, sin cortapisas.
Opiniones de figuras reconocidas que queremos compartir
Asentir o disentir, expresándose libremente, sin cortapisas.
“Gracias por compartir felicidad”, nos dice el último anuncio de Coca-Cola, pero mirando de cerca parece que Coca-Cola de felicidad más bien reparte poca. O sino que se lo pregunten a los trabajadores de las plantas que la multinacional pretende cerrar ahora en el Estado español o a los sindicalistas perseguidos, y algunos incluso secuestrados y torturados, en Colombia, Turquía, Pakistán, Rusia, Nicaragua o a las comunidades de la India que se han quedado sin agua tras el paso de la compañía. Por no hablar de la pésima calidad de sus ingredientes y el impacto en nuestra salud.
Luchamos por nuestros barrios, vecinos, derechos. Luchamos por todo aquello que nos han robado o nos quieren robar. Esta es la esencia de los tiempos que corren. Época de desengaño, angustia, desesperación, pero, también, de rabia, indignación, rebeldía. Gamonal no es una anécdota más sino un síntoma del ahora.
Contra viento y marea, mantendremos nuestra actitud. En momentos aciagos y apacibles mantendremos nuestra actitud, sabiendo que ahora, por primera vez en la historia, los seres humanos podemos dejar de ser invisibles, anónimos, silenciosos, obedientes, sumisos.
Dos noticias recientes ponen de relieve hasta qué punto la crisis es, ante todo, social.
El actual sistema sigue funcionando como si la crisis fuera sectorial, económica, financiera… sin querer darse cuenta de que es, sobre todo, ética, social, democrática, política, medioambiental…
Nuestra pobreza es invisible. Si en estas fechas no se encendiera el alumbrado navideño porque la administración no pudiese pagar la tarifa de la electricidad, veríamos la noticia en las portadas de los periódicos, en la apertura de los informativos en televisión. Todos pondríamos el grito en el cielo. Si, en cambio, en mi casa no puedo encender la luz, poner el radiador o la lavadora parece ser que esto no importa. Aunque tal situación afecte ya a un 10% de los hogares del Estado, unos cuatro millones de personas. Lo que no se ve, no cuenta.
Entrevista realizada por nuestra colaboradora Verónica Passucci al coordinador de la Mesa Provincial de Unión Cívica Radical Diversidad, y militante de la Juventud Radical de la Provincia de Buenos Aires, Argentina.
No creo en las casualidades y menos cuando está de por medio la policía. No son hechos aislados los intentos de condicionar y someter al poder político, es una tradición histórica de las fuerzas de seguridad y armadas en América Latina.
Europa sigue anclada en el neoliberalismo, sufriendo los últimos efectos nocivos -ya han sido muchos- de un sistema que sustituyó los principios democráticos por las leyes del mercado, y el Sistema de las Naciones Unidas por grupos oligárquicos de 6, 7, 8…20 países ricos. ¿Cómo puede aceptarse un disparate parecido?