¿Europa de los euroescépticos y de los antieuropeos?
Es urgente enderezar los torcidos caminos del presente europeo. Es imprescindible rectificar el error histórico de una unión monetaria sin unión económica ni política. La piedra angular del edificio europeo que el mundo necesita no es el euro, sino la democracia genuina; no los valores bursátiles sino los éticos.