1 ¿Se nota el (1)? Es porque esto es solamente un comienzo. Que ya comenzó –como debe suceder–, y que ya comenzó en aquel libro que me ha ocurrido con el título “Estudio del sol”. Que, a su vez, ya había ocurrido en aquella vez bailando el fin de semana en la escuela de danza “Estudio” de Cerro Alegre, en Valparaìso, 2023…

Y no solamente por libros y danzas de arte –como se leerà a continuación–, sino en el màs “cotidiano”, el “como ocurren las cosas de todas los días para nosotros, seres humanos, habitantes de una Tierra, hegemónicamente signada como <del siglo XXI>”.

2 Hay in/finitas lecturas de cada texto. De un texto como el libro “Gènesis” de la tradición judeo-cristiana, como del titular del noticiario de prensa de “radio Bio-Bio” –-la que “la lleva” en Santiago de Chile, y en todo Chile al parecer, en estas semanas del año 24.

Asì pues, hay, también, una derecha y una izquierda hegeliana. Marx pertenecerìa (habrìa que adscribirlo) a la segunda. La derecha habrìa sido la legitimadora filosófica del “Imperio Alemàn” –triunfante en el siglo XIX con Bismark.

Y hay una izquierda y una derecha lectora de un libro como “Cultura y modernidad en Amèrica Latina”, del sociólogo chileno y profesor mìo, Pedro Morandè. Para mì, la frase clave –la que “discierne entre lectores”–, es esa de la “palabra cùltica”[1].

Y habrìa, pues, una derecha y una izquierda “cùltica” –para mantener este dualismo político que solamente se entiende remontándose a la Assemblèe Nationale francesa durante la revolución iniciada (convencionalmente) en 1789. ¿Què nos ata, en la playa de El Quisco –litoral de Chile central, 2024–,  a 1789, Parìs?…

3 La “derecha cùltica” habrìa sido constituida directamente de Morandè –habiendo abarcado en su arremetida conceptual, por ejemplo, a gente tan “de izquierda” como Eduardo Valenzuela (el compañero “lùcido” del primer año de sociología en la UC), y que se convirtió en “heredero” de las jerarquías acadèmicas de la Facultad de Ciencias Sociales de esa Universidad por 20 o 30 años…

La “izquierda cùltica” tendría que ocuparme a mì.  Pero ya eso de “derecha / izquierda” no funciona, al menos para asuntos que van màs allà de la “contingencia sin proyecto” de la primera mitad de este siglo globalmente.

En todo caso, asumo que después de leer la frase-concepto puesto por Morandè, nunca lo he perdido de vista.

Los “culticos de derecha” serìan (hay que aceptar las generalizaciones iniciales) aquellos melancólicos de la “cultura de la hacienda colonial e hispana” de la Amèrica Latina, desde su anexión a Occidente en 1492.

En Chile, “el fundo de los Zañartu, en Molina, Talca”. El que fue demolido por la “reforma agraria” iniciada ya por J. Alessandri (1958-1964), continuada por E. Frei (1964-1970) y “extremada” por S. Allende (1970-1973).

Los “de izquierda”, en cambio, serìan los que se van a “perder/encontrar bailando dìas y noches en las fiestas de La Tirana”[2] –todos los años en julio, y en un sector de la Pampa del Tamarugal (el bello, bellísimo, desierto de Atacama, Chile).

5 Segùn me dice el colega I. Trujillo, por “derecha cùltica” yo habrìa de comprender (haciendo “hermenéutica”, como dice el discurso ese de P. Morandè), las doctrinas lideradas por Juan Pablo II –-defensoras del Opus Dei y rechazando a los jesuitas “progresistas” de los siglos XX y XXI de A. L. y el mundo.

En Chile, el re-emplazamiento de la jerarquía de la iglesia católica, desde el cardenal Silva Henrìquez (arzobispo de Santiago entre 1961 y 1983, acèrrimo defensor de aquella Vicarìa de la Solidaridad antidictatorial -–y que, ironías hegelianas de la historia, comparte casi nombre completo con el Niezależny Samorządny Związek Zawodowy ‘Solidarność’, organización ciudadana polaca que encabeza el desmantelamiento del socialismo soviètico en ese país, en la década de los años 80 del “siglo XX”–,

hasta el cardenal Francisco Javier Erràzuriz (2001-2014)[3], que tiene que “proteger” a los curas pedófilos en que se transformò esa jerarquía ante la llamada “opinión pública”…

Según yo, la “izquierda cùltica” –esa que precisamente no existe–, ha aprendido una hermenéutica desde los cuerpos humanos, cuando ha descubierto que la cura de las angustias vitales permanentes de la época ocurre bailando.

Se trata, tambièn, de una cierta lectura de Derrida (de la alternativa al “logocentrismo”), con la condiciòn de saberse derridianos “avant ou après la lettre”. Esto dice: pareciera que comprendemos que el mejor comprender en nuestro “siglo XXI”, ocurre como “saberes de las almas en danzas” -–lo que implica desprenderse del idealismo utópico que enseña (todavía), que el saber-conocimiento ocurre como “Verdad” y que ella es “intrínsecamente nunca plena”.

En cambio, esta figura: ¿còmo fue que los esclavos africanos en las plantaciones de algodón vecinas a New Orleans crearon el soul-gospel-blues? Pues, la lectura modernista responde: como compensación de los sufrimientos de la esclavitud –-en esta idelogìa europea moderno-racionalista de “necesidades humanas”, “escasez”, “ausencia”, “entonces progreso”, etc.

La lectura “cùltica” diría entonces: la crearon porque para ellos la vida “siempre es <aquì y ahora>”, y había (se es) feliz en los instantes de cada dìa –y ello significa: cantando todos los días en los campos de algodón. No para “compensar algo que no està”, sino para dar oportunidad cotidiana a los éxtasis de lo humano.

Se sufre (¡què va!, siempre); se està màs allà (también, ¡siempre!)

 

[1] Vèase el discurso de Pedro Morandè al recibir la máxima distinción de la Universidad Catòlica de Chile: “La sociología de la cultura como hermenéutica de la historia. Agradecimiento del grado académico de doctor scientiae et honoris causa de la Pontificia Universidad Catòlica de Chile”.

En: https://www.uc.cl/site/assets/files/5264/discurso_pedro_morande_court_entrega_grado_scientiae_et_honoris_causa.pdf

[2] En ese alucinante sincretismo cultural de la “vìrgen-del-Carmen-que-es-La-Chinita” del Tamarugal…

[3] Notemos, para los no-chilenos, los apellidos de este señor cardenal del post-dictadura. “Erràzuriz” es, precisamente, un apellido “vinoso”, de hacendados del valle central de Chile productores de “wenos mostos”. Un Erràzuriz, en el imaginario chileno es exactamente un “patrón de fundo”.