Introducción

En Bolivia existe una gran diversidad de animales que utilizan defensas químicas: serpientes, arácnidos, insectos, anfibios y peces. Cada uno de estos grupos desempeñan funciones ecológicas que van desde el control de poblaciones antes de convertirse en plagas, hasta estructurar comunidades biológicas. En lugar de temer a estos animales es importante reconocer el valor ecológico y biotecnológico que tienen en nuestro país.

¿Para qué sirven realmente los venenos, toxinas y las secreciones irritantes?

Los animales que producen sustancias químicas han evolucionado gracias a las presiones selectivas de los ambientes en los que viven, que los obligaron a desarrollar herramientas para sobrevivir, competir, e invertir su energía eficazmente. El potencial de estas sustancias químicas que solemos asociar con peligro, en realidad evolucionaron junto a los animales que los producen, para ayudarlos con tareas como: competencia entre individuos de la misma especie, para preservar sus presas, para realizar una pre digestión de presas, como defensa de crías, para el apareamiento, para defender su territorio y creación de hábitat, como ungüento antimicrobiano, como repelente de ectoparasitos, como antiveneno, como marcaje de presas, para comunicarse con los de sus especie (Schendel, et al. 2019). Esta gran diversidad de funciones es resultado de la coevolución entre depredadores y presas, donde las presas desarrollan toxinas y los depredadores desarrollan mecanismos de resistencias, que impulsan a la generación de nuevas especies con nuevas toxinas con varias funciones, ya que generar estas mezclas complejas cuesta mucha energía (Utkin, 2015; Schendel, et al. 2019).

Que hay en Bolivia

En nuestro país existe una amplia variedad de animales que utilizan las defensas químicas y cada uno cumple roles ecológicos esenciales en diversos ecosistemas.

Serpientes
Bolivia alberga una amplia diversidad de serpientes de las cuales destacan los géneros: bothrops, crotalus y lachesis que controlan poblaciones de vertebrados medianos y pequeños como roedores y anfibios mediante una inyección de toxinas especializadas. La composición de sus venenos y morfología de sus colmillos reflejan la adaptación a la caza de roedores, anfibios, y otros vertebrados pequeños. Por ejemplo, Bothrops sanctaecrucis, es una serpiente endémica del oriente boliviano, que tiene diferencias bioquímicamente significativas entre los venenos de sus poblaciones, lo que significa que las toxinas y otras proteínas de sus venenos, se adaptan al tipo de presas que consumen y el microhábitat que los rodea (Lobo-López et al. 2025). Incluso las “culebras” menos venenosas y sin colmillos especializados utilizan sus glándulas de veneno para capturar presas pequeñas, en diversos ecosistemas dentro del territorio boliviano, abarcando hasta el 78% de las especies de serpientes del país (Gómez-Murillo et al. 2025).

Anfibios

Las ranas dardo de la familia Dendrobatidae adquieren sus defensas químicas a partir de su dieta. Las especies Ameerega picta y Ameerega trivittata, presentes en la amazonía, acumulan toxinas en su piel a partir de los alcaloides que tienen sus presas, como hormigas. (Daly et al., 2009). Este tipo de defensas químicas en anfibios son modulables y las ranas pueden ajustar la liberación de sus toxinas según la amenaza, optimizando la eficiencia energética y su supervivencia (Schendel et al., 2019).

peces

Las rayas de agua dulce del género Potamotrygon, como Potamotrygon motoro, poseen un aguijón en la cola con una glándula venenosa, que les permite defenderse de amenazas (Fishipedia, s. f.; WCS Bolivia, 2017). Estas especies son depredadores de insectos, crustáceos y peces en las cuencas del Amazonas, Tocantins y Orinoco (Sarmiento et al., 2018).

Arácnidos

Todas las arañas poseen glándulas de veneno, aunque pocas representan un riesgo para los humanos. Sin embargo, su papel ecológico es crucial: regulan poblaciones de distintos artrópodos utilizando neurotoxinas. El género Latrodectus o viudas negras, se distribuyen en Bolivia en 7 departamentos (Fernandez & Castro, 2013; Bustillos-García & Humboldt-Paputsachis, 2023). El género Loxosceles o arañas del rincón habitan en amplios rangos altitudinales llegando a vivir hasta los 2719 – 4000 m.s.n.m. en Bolivia sirviendo como bioindicadores de ambientes urbanos y rurales (Gertsch et al., 1967; Humboldt-Paputsachis & Duran, 2025). En cuanto a  escorpiones, familia Buthidae es la que tiene escorpiones con venenos más diversos, complejos y especializados en neutralizar y cazar a sus presas (Auza-Santiváñez & Franco, 2023). En el país género tityus tienen 9 especies distribuidas 7 departamentos (Lourenço, 2018; Ciro, 2023).

Insectos

Existen artrópodos con importantes roles ecológicos como la polinización, la descomposición y/o el reciclaje de nutrientes, que han utilizado componentes de sus alimentos, para generar sustancias químicas defensivas, para sobrevivir. Las abejas con aguijón Apis mellifera, poseen un veneno proteico rico en melitina, fosfolipasas y aminas bioactivas, que actúan como potente defensa frente a mamíferos y otros invasores (Devi et al., 2016). Por otra parte, las orugas del género Automeris poseen setas urticantes con toxinas dérmicas irritantes (Santos-Murgas et al., 2022). Existe una gran diversidad de artrópodos bolivianos con potenciales defensas químicas que requieren ser estudiadas con mayor detalle en un futuro.

Desafíos actuales para los animales con defensas químicas

La desinformación sigue siendo una de las principales amenazas para las especies con estrategias defensivas químicas. Las serpientes, arañas y escorpiones son comúnmente eliminados sin justificación, alterando el equilibrio natural de los ecosistemas. Sumado a esto, el cambio climático y la pérdida de hábitats están afectando la distribución y abundancia de animales con defensas químicas, generando impactos ecológicos aún poco comprendidos. La educación ambiental y la investigación científica son esenciales para proteger estas especies y aprovechar sus beneficios potenciales desde el conocimiento biológico hasta las aplicaciones farmacológicas y biomédicas (Utkin, 2015).

 

Referencias bibliográficas

Auza-Santiváñez, J. C., & Franco Lacato, A. O. (2023). Picadura de escorpión en Bolivia: una revisión crítica de la literatura. Gaceta Médica Boliviana, 46(2), 108-113.

Bustillos-García, Y. B., & Humboldt-Paputsachis, C. (2023). Primer registro del género Latrodectus (Walckenaer, 1805) en el departamento de Oruro, Bolivia. Journal of the Selva Andina Research Society, 14(2), 36-45.

Ciro, H. P. (2023). Actualización de la lista de especies del género Tityus (Escorpionida: Buthidae)(Koch, 1843) en Bolivia. Journal of the Selva Andina Research Society, 14(1), 3-9.

Daly, J. W., Ware, N., Saporito, R. A., Spande, T. F., & Garraffo, H. M. (2009). N-methyldecahydroquinolines: An unexpected class of alkaloids from Amazonian poison frogs (Dendrobatidae). Journal of Natural Products, 72(6), 1110–1114. https://doi.org/10.1021/np900094v

Devi, A., Sangeeta, N. R., & Kaur, J. (2016). Honey bee venom and its composition: focusing on different apis species–a review. Journal of Basic and Applied Engineering Research, 3(1), 2350-77.

Fernandez Gil, P., & Castro, M. R. (2013). El género Latrodectus Walckenaer, 1805 en Bolivia (Araneae: Theridiidae). Journal of the Selva Andina Research Society, 4(2), 57-63.

Fishipedia. (s. f.). Raya motoro: Potamotrygon motoro. https://www.fishipedia.es/pez/potamotrygon-motoro

Gómez-Murillo, P., Quinteros-Muñoz, O., Domic, E., Camacho-Badani, T., Rojas-Estrada, R., Arellano-Martín, I., et al. (2025): Catalogue of the reptiles (Reptilia) of Bolivia: checklist, distribution and literature. Cuadernos de Herpetología. In press.

Gertsch, W. J. (1967). The spider genus Loxosceles in South America (Araneae, Scytodidae). Bulletin of the AMNH; v. 136, article 3.

Humboldt-Paputsachis, C., & Duran Alba, D. J. (2025). Presencia del género Loxosceles en los municipios de San Benito y Tolata Cochabamba-Bolivia. Journal of the Selva Andina Research Society, 16(1), 21-27.

Lourenço, W. R. (2018). The evolution and distribution of noxious species of scorpions (Arachnida: Scorpiones). Journal of venomous animals and toxins including tropical diseases, 24, 1.

Lobo-López, K., Martínez, M. E., Gritti, M. A., & Peichoto, M. E. (2025). Biochemical characterization of the venom of the Bolivian endemic pit viper Bothrops sanctaecrucis. Toxicon: X, 25, 100216.

Santos-Murgas, A., Jerkovic, M., Atencio, R., & Collantes, R. D. (2022). Larvas urticantes Automeris (Lepidoptera: Saturniidae) en Cajanus cajan: riesgo para la salud de productores panameños. Revista Peruana de Ciencias de la Salud, 4(4), 226-231.

Schendel, V., Rash, L. D., Jenner, R. A., & Undheim, E. A. B. (2019). The Diversity of Venom: The Importance of Behavior and Venom System Morphology in Understanding Its Ecology and Evolution. Toxins, 11(11), 666.

Utkin, Y. N. (2015). Animal venom studies: Current benefits and future developments. World journal of biological chemistry, 6(2), 28.

WCS Bolivia. (2017). Descubriendo a las rayas de agua dulce en Bolivia. https://bolivia.wcs.org/es-es/Recursos-Informativos/Sala-de-noticias/articleType/ArticleView/articleId/10762