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Este individuo parece uno casi arquetípico: casi huérfano, nunca conoció a su padre y su madre murió cuando èl 6 años. La recuerda bien, siempre y después, y aprendiò a responder a los ofrecimientos de mujeres que se ofrecían como sustitutas: “Ahora yo no voy a llamar a nadie nunca màs ‘mama’”.

Sin resentimientos con la existencia, con el mundo de los que tenìan padres, y con casi puros buenos recuerdos, Juan Andrés Quezada cumplió este año 93, y habita el segundo piso de un bloc de departamentos de Villarrica, región llamada “De la Araucanìa”, Chile (así escribió Alonso de Ercilla en su èpica del siglo XVI, “La araucana”) –que otr@s, màs belicosos, usan llamar el “Wallmapu”…

¿Qué hago yo estas semanas en este sur de este país austral? Mi padre, igual que yo pero Jacques, fue un mestizo de Viveros Gonzàlez (ibérico) y Jacques Portineau (galo), nacido en uno de los corazones de esa Wallmapu, Traiguèn. Y se me murió justo también a los 93 años.

George Biden apenas cumplió este año, 82 años. En el debate televisado a todo el planeta, hablaba a trastabillones y recordaba a ratos…

Juan Quezada lo lleva por 11. Le queda para rato. Habla de corrido. Recuerda todo (o casi todo, como le sucede a casi tod@s menos a mí, que compito envidiablemente con Funes –aquel conocido de Borges).

No hace frìo como antaño

Todo se ha entibiado

Mi padre, el muerto, por fin me sonríe desde su tumba

Ayer dejó de caer agua del cielo

El volcán amanece entero vestido de dura agua blanca

Los pillanes vienen a entibiar, aun más, las letras

 

2

Este JQ, individuo humano, forma parte de aquel regimentado de los muy importantes que a casi nadie le importan. Suma al colectivo de los que no han hecho, casi, un curso de teoría de algo, y poseen teorías empíricas que escriben con pasos y minutos. Casi tod@s –o tod@s- pasaremos bajo el sol ocupando un tiempo que no existe de breve. Ningún grano millonésimo de esta arena negra, caliente, del lago Villarrica, se habrá alterado en lo más mínimo porque tú o yo o nosotros hayamos existido –y ese sol habrá, igual, iluminado todos y cada uno de nuestros días (porque solo hay días, y noches, en la familia de esta Tierra-hija con el padre-Sol y los hermanos-planetas…; todos estos nombres inventados por nosotros que jugamos a inventar e inventar para ser felices).

3

Ese “edificio-bloc” del barrio Estación del pueblo Villarrica, se parece a los “blocs” del Condominio Santa Laura de la comuna de Recoleta, Santiago norte: porque escuchamos la guagua/bebé de la familia del piso inferior cuando llora, cuando a la señora se le cae una olla o el señor ronca un poco fuerte.

Ambos son “construcciones sociales baratas” y por eso la loza que separa un nivel del otro, el segundo del tercer piso, son delgadas –unos 10 centímetros.  Cuando Sandra habitaba conmigo Santa Laura, Boldo 1 – 201, una vez, queriendo eliminar un terminal de cañería de gas del piso en medio del “living”, terminé saludando a la vecina del primer piso por el hoyo que se hizo al picar un poco fuerte alrededor…

No son, claro, esos “blocs” COPEVA de los empresarios democristianos concertacionistas –que regalaban a sus diputados caballos fina sangre con los pesos que ahorraban del centímetro menos que ponían entre piso y piso. Pero nunca ese departamento se ha llovido, se ha humedecido, le han aparecido hongos, se ha vertido el wáter, ni ha caído una gota de la ducha fuera de la tina “donde-debe”.

Además, a los de Juan los están recubriendo de una aislación externa 2.0, y a los quiltros “comunitarios” les están construyendo sus “chalets” propios de concreto –como aderezo tipo “éxtasis constructivo” de una raza de seres humanos siempre ricos.

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Entre el cielo y la tierra habita el hombre”, escribe Hôlderlin por ahì –Juan más cerca del cielo de esta ciudad pequeña del lado del lago. Heidegger añade que los olvidamos –el “cielo” y la “tierra”-, que el tiempo epocal del “olvido del ser” –sustituido por la presencia de las cosas, el pensar calculante y una cierta necesidad de “calma & serenidad”-, hace que el silencio de la noche bajo las estrellas espejeadas en el lago, resulte científicamente intentado siempre de mayor “progreso & bienestar”, y no del apacible perseverar en las conversaciones, siempre iguales y siempre diferentes, con el pillán, los machi y sus juegos.

“Oh! Un poema. Una línea recortada y bella más!”

5

Oh!, “Dios ha muerto” clamaba cerca del desierto un alemán hace rato –y casi tod@s lo mal llamaban “ateo”. “No hay ya maestros de cultura”, musitaba para esos amigeins que no existìan, un tal Oscuro Mongol –desde su refugio en esa pensión de estudiantes universitarios de calle Alte. Latorre, barrio antiguo de Santiago-ville.

El caso de JQ equivale: Se ha muerto antes de morirse (al menos debiera…); y en el centro de la cultura de este pueblo grande de Villarrica, su Biblioteca Pública, no tienen claro de èl hace años –pq no caminan las seis cuadras que separan estos “blocs” de la dicha Biblioteca.

Cada mundo humano en su pequeñísimo mundo. Cada subjetividad atinando inadecuadamente más y más hacia adentro –intensificando las neurosis y las excusas para la infelicidad. Vamos mejor al embarcadero a ver la aurora, cuando el sol del solsticio de invierno (casi), aparece lo màs lejos posible por el norte, a la izquierda del cono del Rukapillàn. A conversar con estas algas astutas que se vienen a multiplicar casi in/finitas en las aguas contaminadas del lago que se mueren…