Y dice facebook:
Verónica Fubert / Buenos días queridísima amiga ♥️
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Irene Escalona / Excelente día, bonito amanecer. Buenos días .
2 h / Responder
Fernando Viveros Collyer
Digo: «Me asombra» y (es) lo-mismo cada vez-cada vuelta.
La mayoría humana, tiende a aburrirse. Con este (es)-lo-mismo de cada vuelta del amanecer. Entonces crea diversiones; aspira a entretenerse de felicidades múltiples. Uno d’esos juegos –insulsos por su artificiosidad local– (es) en Chile la “fiesta de Halloween” de hoy, noche del 1 de noviembre de 2025. Momento d’esta cultura huachaca de un país que sigue deseando “ser-como-EEUU”. Que ama hablar con “chats”; que molesta y acosa con “bullying”; que adora el pollo dorado del KFC, etc. No comparable con el «Día de muertos» mexicano, cuando rebrotan tradiciones tan fuertes como las tortillas y calaveras coloradas de azúcar, la familia extensa y la morena virgen de la Guadalupe.
Mas ocurren los amaneceres como “siempre la misma-otra vuelta más”, envolviendo una espiral de diferencias casi incalculables. Para percibirlos (no “ver” con la mirada que la doctrina-cultural hegemónica impone silenciosamente: la de los video-juegos), basta usar los ojos –y hasta apoyarlos con fotografías…
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Pablo Neruda vivió muchos de sus últimos años y está sepultado en el lugar llamado «Isla Negra», que n’es ninguna ilsa/isla geográfica, sino una especie de sonámbula y olvidada metáfora para un pedazo de mar y tierra, donde ahora vivo por la región de Valparaíso-sur.
Este señor poeta, en un escrito de su primer libro de las «Residencia en la tierra«, m/m 1934, decía y creía saber de un:
< Hay algo denso, unido, sentado en el fondo,
repitiendo su número, su señal idéntica. >[1]
Una identidad-sentada, muy curiosa y aún más extraña, y que (es) ‘algo’ y un ‘fondo’-fundamento.
Su «número» –uno aritmético probablemente, nunca deja de cambiar y crecer en el infinito de las series numéricas –idealidades descubiertas/inventadas o recibidas como revelaciones por algunos individuos humanos (no «demasiado-humanos», Nietzsche)[2].
Quizá la identidad ‘Una’ que experimentamos en las in/finitas diferencias de las percepciones cotidianas. Y como lo real ama las diferencias, son diferencias que proceden a más, en el infernal circuito de las mismas. ¿O se trataría del a priori d’una “intuición” que nos trae la vida cuando humana, en tanto herederos de la vida-Una-general, o del orden en tanto “cosmos”?
34 min / Responder Fernando Viveros Collyer (sigo)
Neruda se creía algo así como un «agnóstico-ateo-o semejante».
Provenía d’un lluvioso-a-nublado gris, frío y atardecido Temuco-de-La Frontera sur de Chile, donde nunca, que se diga, supo algo del «filosofar».
Esta composición –descreído de trascendencias, ignorante de sabidurías y Genio poético (más el efecto de ‘ser’ un joven casi adolescente-fogozo (adoleciendo de muucho en el alma aun), lo hacía, al parecer, percibirse desde aquella angustia-existencial m/m típica de los primeros 30 años del s XX europeo: otro momento de la individuación moderna cuando afecta a los mestizos del territorio antes puro-mapuche.
Como, según otros poemas y cartas, l’iba-bien-con las mujeres y el sexo, el cuerpo satisfecho, solamente el vacío se levantaba ante él todos estos amaneceres que nosotros, los d’este lado, tanto amamos.
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Es un factum qu’este preciso poema de “Residencia”, nunca usa la palabra «sol». Por algo (será), ¿cierto?
Y, ¿cómo elaboró la madurez de estas experiencias? Demoró quizá un decenio. Y su ateísmo compuso con las experiencias de trascendencia =
«Una mañana en Madrid”, España –era un empleado del Estado; un diplomático bien remunerado; nunca obrero–, en el año de 1936, vio la guerra civil (izquierdas y derechas) comenzar, y pasar frente a su ventana portando las primeras pilas de cadáveres. Supo que Federico G. Lorca pasaría tb un día de esos…
El comunismo político-doctrinal compuso pues su «respuesta»: sólo hay materia (diciendo “economía”, “fuerzas productivas”). Pero la materia puede la Justicia Social, o el Paraíso Terrenal recuperado sin ayudas extraterrestres. Materialismo reduccionista de fuente científica, combinado con la cultura católica de construcción de la “Jerusalem-celeste” post Agustín. Y el utopismo cristiano modernizado del “con nuestro trabajo, muy pronto llegará”. En Chile, la mejor y absoluta síntesis la logra Violeta Parra con su simple:
“(mis nueve hermanos) todos comunistas con el favor de mi Dios”[3]
Se acabaron en Neruda las (o esas) angustias.
O al menos lo creyó fervientemente. Se hizo militante-con-carnet.
Entonces, ¿qué habría podido militar/poetizar hoy, 2025, d’ese Uno-idéntico-quieto? Cuando esa promesa moderna del paraíso-progresista devino variaciones totalitarias…
¿Volvería l’angustia? ¿Otra experiencia fundamental?
Talvez ‘sol’, diríamos nosotros.
Un académico, muy wen profe en la Universidad y regular como filósofo, percibió en Pablo-Neftalí Reyes que:
«Era alguien muy amable, imaginativo, sociable
y fácil al conversar. Pero jamás respondía una sola
pregunta en serio del <¿Cómo es que escribes esas cosas?>”
Gastón Soublette, muerto este año
(Por los ’80, en la Sociedad de Escritores de Chile, una entidad “gremial” por él apoyada al fundarse, Martín Cerda repetía un: “cuando ya no escribió con la mano derecha, aun le quedaba la izquierda para seguir con el impulso”).
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Ya sin miedos-de-existencia, nosotros vamos y respondemos. Y lo hacemos indicando hacia el este-del-mundo, a las ‘seis-de-la-mañana’ de todas las vueltas.
Pues lo que no tiene palabra, ni siquiera poesía, se indica (con el dedo “índice”), se dice que decía Aristóteles, otro Grande e inmortal.
Nosotros también, los que (somos) más viejos y adolecemos de más a menos.
Los ahora habitantes d’algún tiempo del Unimultiverso tan confuso como ese nombre.
Entonces vamos a México donde nos espera el «espíritu de Hegel«, junto a varios confederados de bandos parecidos.
Desearía, de mi parte, que esa trascendencia concreta –la del IV Congreso Germano Latinoamericano en Puebla (con todos los vicios actuales de las Academias postmodernas)–, diera lugar a otra diferencia.
Aquella cuando pudiésemos vislumbrar del «espíritu» cuando ocurre como Absoluto –para saber lo que supo este señor Hegel, alemán del s XIX (tb muy europeo pero universal). D’ese denso uno sentado, repitiendo su señal y número idéntico del chileno-del-sur, a Jena (ese amanecer cuando Hegel dice terminó el libro “Fenomenología del espíritu”), pasando por México, casi como huyendo de la mediocridad ambiental por todos lados…
No se trata aquí, de teologías sino de filosofías (o del verso contenido en la cita: “ciencia-de-la-experiencia-de-la-consciencia”, Hegel tb).
Por ello este Absoluto podría ocurrir como «concepto».
NO como revelación. Ni siquiera como intuición…. Veremos.
Veamos cómo me allego a la Cuernavaca del volcán Popocatépetl dejando subir al sol por sus laderas, la tercera semana de noviembre, post IV Congreso, y con varios amaneceres + en la consciencia y cuerpo. Abrazos ….
[1] Primera estrofa completa:
Hay algo denso, unido, sentado en el fondo,
repitiendo su número, su señal idéntica.
Cómo se nota que las piedras han tocado el tiempo,
en su fina materia hay olor a edad,
y el agua que trae el mar, de sal y sueño.
[2] Al parecer, habría varias ‘especies’ biológicas en la deriva actual de aquella unidad celebrada en el siglo XIX como la del homo sapiens sapiens.
[3] L’estrofa completa de la canción “La Carta” dice:
“Por suerte tengo guitarra
para llorar mi dolor;
también tengo nueve hermanos
fuera del que se engrilló.
Los nueve son comunistas
con el favor de mi Dios, sí.”
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