El otoño de 2021 está atravesado por una palabra: desabastecimiento. Por ejemplo, faltan chips (lo que afecta a industrias como la de los móviles o la automoción) y materiales de construcción (madera, pinturas, acero).
Analistas de ordinario lúcidos estos días asumen el relato de la escasez para definir la situación post pandémica cuando se refieren a los camioneros, a los contenedores, a los microprocesadores, al gas natural y a numerosos productos. Porque no hay suficientes o se encarecen de forma alarmante. O las dos cosas a la vez.