Aunque algunos de los países más poderosos sobreprotegen a su infancia, son, al mismo tiempo, responsables de políticas con consecuencias nefastas para miles de niños y niñas de los países «pobres». En este marco de desproporcionalidad planetaria, el trabajo infantil, que involucra a más de 160.000.000 de niñas y niños en el mundo, constituye otra señal de alarma en todos los continentes.
Amnistía Internacional reta públicamente a los líderes del sector de los vehículos eléctricos a fabricar, en un plazo de cinco años, la primera batería del mundo …
El miércoles, millones de usuarios contuvieron la respiración mientras Tim Cook les hablaba de las ventajas y detalles del nuevo iphone7. Mucho más insípido que su predecesor Steve Jobs y mucho más marchante, sus ojillos tras las gafas de directivo se dilataban al pensar en los futuros beneficios y su corazón se encogía de emoción o tal vez sólo se arrugaba, como un billete de mil dólares manoseado por un avaro.
Entra en cualquier tienda de teléfonos de gama alta y encontrarás todas las características del mercado de tecnología de lujo: superficies brillantes, líneas depuradas, pantallas impecables.
Nada que ver con el polvo tóxico que inhalan los niños y niñas al extraer el cobalto que hace funcionar las baterías de las que dependen nuestros teléfonos y otros dispositivos electrónicos portátiles.
Alrededor de 168 millones de niños en el mundo son víctimas del trabajo infantil, de los que 120 millones tienen entre 5 y 14 años, de acuerdo con los últimos datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Más de 85 millones de ellos realizan trabajos peligrosos, una cifra que afortunadamente se ha reducido a la mitad desde el año 2000.
Unicef España ha lanzado la iniciativa «Cambiemos la letra», que tiene como objetivo concienciar acerca del trabajo infantil, que afecta a 215 millones de niños en todo el mundo, y conseguir fondos para apoyar el trabajo del Fondo de Naciones Unidas para la protección de los derechos de la infancia más vulnerable en todo el mundo.
Alrededor de 10 mil niños entre 10 a 15 años de edad trabajan filtrando con pala y tamices las sobras y desechos de piedras y lodo provenientes de las mimas de esmeraldas en el municipio de Muzo, a 90 kilómetros al norte de Bogotá, Colombia.
Hace apenas quince años, el trabajo infantil no era considerado un problema, a pesar de tratarse de una realidad que afecta a casi 215 millones de niños en todo el mundo.
En Fairtrade-Comercio Justo el trabajo infantil tal como lo define la Organización Internacional del Trabajo (OIT) queda determinantemente prohibido. La prohibición del trabajo infantil es uno de los pilares de la certificación Fairtrade y de todo el movimiento de Comercio Justo.
Las tiendas de Comercio Justo de SETEM ofrecen más de un centenar de ideas diferentes en juguetes tradicionales y solidarios para regalar a los más pequeños estas navidades. Entre las propuestas destacan muñecos de trapo, juegos de mesa e instrumentos musicales.