Objeción de conciencia
Insisto: en las cuestiones supra-partido político la legislación debe ser fruto de una amplísima consulta, buscando siempre, en temas esenciales, el acuerdo popular. Porque en ésto consiste la democracia.
Insisto: en las cuestiones supra-partido político la legislación debe ser fruto de una amplísima consulta, buscando siempre, en temas esenciales, el acuerdo popular. Porque en ésto consiste la democracia.
“Les despreciaba, porque pudiendo tanto se atrevieron a tan poco”
Albert Camus
En el ultimo numero de “Futuribles” (Mayo-Junio 2013), Hughes de Jouvenel, uno de los especialistas en prospectiva más acreditados del mundo, dice que son muchos los gobiernos –empezando por el francés- que proclaman su firme voluntad de reducir el desempleo y relanzar el crecimiento económico pero luego, ante el fracaso reiterado, “debemos preguntarnos si no se agotan vanamente intentando colmatar las brechas de un modelo de desarrollo superado, condenado ineluctablemente a desaparecer”.
En el mismo ejemplar del periódico “El País”, del viernes 26 de abril de 2013, leemos los siguientes titulares de noticias y artículos de opinión:
Es la letra de uno de los tangos más bellos e inolvidables… Y hoy es, además, una realidad plena de tensión humana, de solícita inquietud, de resuelta actitud de amparo.
Los líderes neoliberales convirtieron a China -sin reparar en las condiciones laborales ni en el mínimo respeto a los derechos humanos- en la «fábrica del mundo».
Buena parte de lo que está sucediendo, sobre todo en Occidente, se debe a la insolidaria ocultación de inmensos caudales en paraísos fiscales.
Samuel Huntington predijo, en favor de los “globalizadores” neoliberales, cuando convenía al mundo hablar de distensión, entendimiento y conciliación, que se produciría un choque histórico entre el cristianismo y el islam.
Los EE.UU. deben convertirse ahora en líderes del respeto y ejercicio pleno de los Derechos Humanos, de los principios democráticos y del multilateralismo.
“El ave canta / aunque la rama cruja /
porque conoce la fuerza de sus alas”.
Álvaro Cunqueiro