El Rincón Académico

Aprendiendo a leer con El Quijote

El nombre del primer maestro nunca se olvida y así lo puso de manifiesto Albert Camus en su carta a Luis Germain su profesor de primaria, al recibir el Premio Nobel en 1957, en la que escribía: » Cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y luego en usted. Sin usted, la mano afectuosa que tendió al pobre niño que era yo, nada de esto hubiese sucedido. Su trabajo y el corazón generoso que usted puso, continúan siempre vivos en mí».

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