¿Qué pueden tener en común un ciudadano mexicano, colombiano, chileno o español, por ejemplo, con uno chipriota?. Pues en principio pudiera parecer que, salvo el español que también pertenece a la UE, no tienen nada en común. Sin embargo algo les hace pertenecer al mismo barco.
En España, cada día en más conversaciones oyes opiniones respecto a que ya empiezan a saturar las continuas malas noticias respecto a la economía, a los recortes, a la corrupción, a la imposibilidad de hacer nada contra ello, así como de la necesidad, por el contrario, de hablar de otras cosas y respirar un poco de aire fresco. Cosas positivas que nos hagan olvidar por un momento la realidad y nos devuelvan un poco de esperanza y ánimo.
Nunca mejor usado este refrán, que en el caso de lo sucedido con las últimas elecciones generales españolas, en las que se aspiraba a un cambio que regenerase la situación social en todos los sentidos.
Resulta difícil interpretar desde aquí una situación tan particular como la suscitada con el vídeo de los marinos chilenos y sus cánticos xenófobos contra bolivianos, argentinos y peruanos.
Según el diccionario de la Lengua, catarsis es la acción de “purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda”. Como nos decía un lector hace un par de días, puede que el momento actual que vivimos en España necesite una catarsis colectiva; como país y como sociedad.
En caso de confirmarse las informaciones aparecidas hoy en un importante periódico español, relativas al cobro irregular y sistemático de sobresueldos por parte de la cúpula del partido gobernante en España, y que afectarían a algunos miembros del ejecutivo, empezando por su presidente, creemos que ha llegado la hora de decir BASTA!.
Estos días se ultima el rescate a Grecia con una batería de duras imposiciones al país heleno. Creemos que los líderes europeos, así como su parlamento, deberían reflexionar sobre que líneas no se deberían sobrepasar.
Nos ha llamado la atención el artículo que enlazamos abajo sobre los políticos latinoamericanos, y no porque su actitud sea exclusiva de esa región, podemos encontrar ejemplos parecidos en cualquier parlamento, sino porque al actuar así provocan en los ciudadanos el sentimiento de que trabajan en primer lugar para su propio beneficio.
Queremos traer aquí una noticia que nos ha llamado la atención hoy por el significado que tiene. Se trata de los primeros casos en los que ciudadanos europeos han sido obligados a trabajar en condiciones de semiesclavitud en varios países, al más puro estilo de los talleres clandestinos chinos de confección.
Actualmente estamos viviendo una nueva, y más global que nunca, guerra fría, pero a diferencia de la surgida tras la segunda guerra mundial, no son dos potencias políticas enfrentadas las que la libran. En esta ocasión, asistimos a un escenario inédito donde se desafían el poder financiero y el poder político.