Mi reino por una dinastía
Como aficionado a la Historia y escritor de novela histórica, me he emocionado con el hallazgo de los restos de Ricardo III, el rey inglés muerto en la batalla de Bosworth. Andaba el hombre enterrado en las ruinas de un monasterio en Leicester, bajo un aparcamiento. El esqueleto tenía varias señales de heridas afines a las de una batalla y una grave escoliosis en la columna vertebral, además de una profunda herida, mortal de necesidad, en el cráneo y producida por un brutal golpe de alabarda. Lo que coincidía con la idea del físico y las causas fallecimiento del monarca de la rosa blanca.