Líneas rojas
Estos días se ultima el rescate a Grecia con una batería de duras imposiciones al país heleno. Creemos que los líderes europeos, así como su parlamento, deberían reflexionar sobre que líneas no se deberían sobrepasar.
La libre opinión de ciudadanos críticos dispuestos a escribir
Estos días se ultima el rescate a Grecia con una batería de duras imposiciones al país heleno. Creemos que los líderes europeos, así como su parlamento, deberían reflexionar sobre que líneas no se deberían sobrepasar.
Ante todo debo advertirles que tengo gran parte de la familia con nacionalidad francesa, por tanto mi crítica no va dirigida a una nación ni tampoco a sus habitantes; vecinos, amigos y hermanos son las acepciones que me merecen la mayor parte de los ciudadanos franceses; sin embargo hoy quiero que hablarles de la otra parte de esta ciudadanía cuyo porcentaje no desmerece el respeto que siento por la mayoría restante.
Nos ha llamado la atención el artículo que enlazamos abajo sobre los políticos latinoamericanos, y no porque su actitud sea exclusiva de esa región, podemos encontrar ejemplos parecidos en cualquier parlamento, sino porque al actuar así provocan en los ciudadanos el sentimiento de que trabajan en primer lugar para su propio beneficio.
Queremos traer aquí una noticia que nos ha llamado la atención hoy por el significado que tiene. Se trata de los primeros casos en los que ciudadanos europeos han sido obligados a trabajar en condiciones de semiesclavitud en varios países, al más puro estilo de los talleres clandestinos chinos de confección.
Actualmente estamos viviendo una nueva, y más global que nunca, guerra fría, pero a diferencia de la surgida tras la segunda guerra mundial, no son dos potencias políticas enfrentadas las que la libran. En esta ocasión, asistimos a un escenario inédito donde se desafían el poder financiero y el poder político.
Me gustaría tener que dejar de escribir sobre corrupción, mafias, enemigos del pueblo y otras especies que pululan por esta aldea global. Sin embargo estamos tan lejos de una justicia universal que persiga y castigue a los manipuladores, defraudadores y expertos en ingeniería fiscal y económica, que solamente nos queda la denuncia permanente y la observación detallada para saber quién es quién dentro de los trapicheos del capitalismo.
El capitalismo a nivel mundial esta viviendo una de sus mayores crisis, luego de la segunda guerra mundial. Por supuesto, cada quien que vivió en su momento las otras crisis pensará lo mismo, claro esta.
Ahora resulta que Megaupload, y las redes sociales que lo cobijaban hacían lavado de dinero, y por eso la racia del FBI los está borrando de un plumazo y en nombre de los sagrados derechos de autor, y todas las escusas que ellos quieran inventar.
Cuando hablamos de las grandes corporaciones empresariales y financieras que tienen capacidad de influencia a nivel regional o global, encontramos que todas están aplicando medidas similares para mantener los beneficios en cotas lo más próximas a las cifras previas al estallido de la crisis financiera.
Desde hace ya más de tres años, sobre todo en los llamados países desarrollados, la economía ha generado un desconcierto que tiene paralizada anímicamente a una gran parte de su sociedad.