Levantemos nuestra copa por la vida
Desde Guatemala, Patricia nos traslada sus esperanzas y deseos para todos nosotros en el Nuevo Año, y lo hace sin olvidar el espíritu crítico ante la realidad de nuestro mundo.
La libre opinión de ciudadanos críticos dispuestos a escribir
Desde Guatemala, Patricia nos traslada sus esperanzas y deseos para todos nosotros en el Nuevo Año, y lo hace sin olvidar el espíritu crítico ante la realidad de nuestro mundo.
Continuamos con la publicación de los Deseos de nuestros colaboradores, con los de Gabriela desde Uruguay.
Marisol Moreda nos aporta en éste escrito sus sentimientos, sus deseos y su visión, desde España, sobre lo que debería ser la Navidad.
Llega a su fin éste 2017 y, como en años anteriores, las personas que escriben en esta revista nos dedican sus mejores deseos y esperanzas para todos en el Nuevo Año que ya pide paso. Comenzamos con Juan Martín desde España.
«Es miserable saberse miserable, pero es ser grande reconocer que se es miserable.»
Blaise Pascal (Filósofo y escritor francés)
Los padres de la Patria han querido pagar puntualmente la paga extra de los pensionistas El pasado viernes la mano larga del poder trincó 7.792 millones para poder hacer frente a la paga extra de las pensiones de diciembre, 3.586 millones del Fondo de Reserva, la llamada hucha de las pensiones. Han dejado la hucha temblando, ya sólo quedan en el fondo del Fondo 8.095 millones. El cerdito sólo tiene reservas para pagar una paga extra más.
Desde que el ser humano salió de las cuevas para cazar y guerrear han constituido, con diferencia, la más peligrosa de las manadas. Parece mentira que entre mentes capaces de hacer música, esculpir, pintar, escribir, investigar, amar o trasmitir conocimientos, en definitiva sentir, crear y pensar, crezcan individuos en el borde de la racionalidad.
En cuanto se apagan las luces de la rebeldía, las de las patrias, las de las gentes de orden pidiendo ejecuciones y las de los destinos universales, queda lo de siempre: las miserias humanas, las cobardías, las mentiras, los ladronicios, los amiguismos, las herencias paternas y la desvergüenza. Y a pesar de todo, hay muchos que siguen confiando. La calle del Olvido es la avenida principal de nuestra sociedad.
Nos guste o no, estos días son tristes para la Democracia. Algunos dirán que ha triunfado la Ley, que se ha cumplido con los preceptos constitucionales, que el fiscal general del Estado, tan supuestamente permisivo en otras cosas, ha sido totalmente “coherente” al pedir firmeza contra los independentistas catalanes. Como diría el maestro zen: Ya se verá.