La historia demuestra que la cooperación armoniosa y la interdependencia positiva entre las culturas y las creencias religiosas dominantes produce generalmente prosperidad para todos, mientras que la confrontación genera pobreza
El rayo de esperanza que muchos sentimos cuando se firmó el acuerdo de paz de Darfur hace cuatro meses —si bien sólo por dos de las partes— se está extinguiendo ante la reanudación de la lucha entre facciones. Incumpliendo el acuerdo, el Gobierno sudanés ha enviado a miles de soldados a Darfur y reiniciado los bombardeos.
En los últimos años hemos asistido a un espectacular desarrollo de las políticas de Responsabilidad Corporativa en el ámbito empresarial. Criterios como el respeto al medio ambiente o el compromiso con la comunidad se han ido abriendo paso en la estrategia corporativa de numerosas compañías, entre las que figuran cada vez más entidades financieras. El año 2003 contemplaba, en ese sentido, el nacimiento de una iniciativa sin precedentes para el sector: la adopción por parte de nueve grandes bancos de todo el mundo de los llamados Principios de Ecuador.
El jurado del Premio Príncipe de Asturias decidió conceder el Premio Príncipe de Asturias 2006 a Unicef y destacó su lucha más reciente contra la ignorancia, la pobreza y la enfermedad en África.
Marks & Spencer, una cadena de supermercados y de ropa con 400 tiendas en todo el Reino Unido, anunció recientemente que está convirtiendo toda su rama de café y té, con un total de 38 líneas, a Fairtrade, un símbolo de marketing que representa una «producción ética». La cadena ya vende sólo té y café Fairtrade en sus 200 cafeterías “Café Revive”. También está fomentando la compra de camisetas y otros productos fabricados con algodón Fairtrade. El anuncio se produjo durante «Fairtrade Fortnight», una promoción de dos semanas de productos Fairtrade que incluyó giras donde agricultores de países en vías de desarrollo les contaban a los británicos de qué manera Fairtrade asiste a sus comunidades.
Las denuncias de las organizaciones humanitarias trazan un “eje del olvido” para dibujar el drama diario de violaciones de derechos humanos, hambre, enfermedades e injusticias que padecen los menos favorecidos.
La FAO, ACNUR, Unicef o la Cátedra Unesco por la Paz, así como Médicos sin Fronteras en su informe Diez crisis humanas olvidadas, coinciden en destacar esta situación.
El presidente de EEUU George W. Bush ha insistido en llevar a cabo la perforación de pozos de petróleo en las reservas naturales de Alaska.
Un fantasma recorre los valles y desiertos de Oriente: es el fantasma de la democratización. De una democratización impuesta por los designios estratégico-energéticos de la Casa Blanca, de una democratización ansiada por los liberales, de una democratización que alimenta las pesadillas del establishment conservador de la mayoría de los Estados que integran el Gran Oriente Medio ideado por George W. Bush.
Probablemente en las primeras décadas de este siglo se librarán las batallas fundamentales que definirán la relación futura del hombre con su medio ambiente.
Dos son las cuestiones básicas que debemos resolver en el corto plazo si queremos que las condiciones ambientales del planeta Tierra se mantengan, y con ellas la especie humana: el cambio climatico y la pérdida galopante de diversidad biológica.