Con la industrialización este trabajo fue a menos hasta que tuvieron que cerrar. Con apenas 18 años es llamado a filas por el ejército republicano y trasladado, como camillero al frente del Ebro y, posteriormente, tras finalizar la Guerra Civil pasó un breve tiempo en el campo de concentración de Cervera. Estos hechos marcarían profundamente su carácter y manera de ser durante toda su vida (parco en palabras e introvertido).
A pesar de las dificultades que marcaron su juventud y primera adolescencia, Joan Brotat no se rindió y trabajó de mancebo en una farmacia o realizando marcos de madera de forma artesanal para montar óleos, dibujos o acuarelas en un pequeño taller junto a sus hermanos. Ya de muy joven se interesaba por la pintura leyendo algunos libros de arte y examinando algunas obras de arte en Galerías y salas de arte románico de museos de Cataluña. Asiste a clases de pintura en el Ateneo obrero de Barcelona, en la escuela de Artes y Oficios así como también en el Fomento de las Artes Decorativas a principios-mediados de la década de los cuarenta del siglo pasado.
No obstante, no será hasta cumplidos los treinta años (1950) cuando dé el primer paso serio como pintor y realice su primera exposición individual en la Galería Jardín de Barcelona con buena acogida de público y crítica. Desde ese año hasta finales de la década de los ochenta del siglo XX no dejará de exponer, individual y colectivamente, en galerías y salones de toda España y en países extranjeros.
Durante finales de los cuarenta y década de los cincuenta del siglo pasado, el eminente pintor catalán va a iniciar, en esta su primera etapa artística, un estilo “primitivista” que tiene como base las figuras del románico catalán que plasma en sus óleos, acuarelas y dibujos después de contemplar los impresionantes frescos románicos catalanes por todas las iglesias y museos (ojos almendrados, narices finas y alargadas, figuras hieráticas y de perfil, caras mirando al cielo…).

Autorretrato de Joan Brotat.
Las figuras de perfil de Brotat con sus ojos rasgados, en primer plano, hieráticas sin ningún tipo de movimiento, nos recuerdan también no solo las características de las pinturas románicas medievales catalanas sino, incluso, las procedentes de la antigua civilización egipcia, especialmente, cuando en sus obras representa escenas de campesinos realizando sus labores (arando la tierra, segando, cuidando del ganado…). Incluso llega a dividir una obra en tres o cuatro franjas separadas por líneas horizontales al igual que se aprecia en numerosas pinturas antiguas egipcias o a realizar la cara de un faraón de frente con todas sus atribuciones reales y divinas.

Sin titulo, 46 x 55 cm, Brotat 1955. Ars Magazine.
Esto conlleva a que algunos críticos de arte mencionen al pintor Joan Brotat de cierto “primitivismo” (¡bendito primitivismo!) en su primera época (década de los cincuenta, primeros años de los sesenta) para ya a partir de mediados de los sesenta iniciar una nueva etapa donde Brotat pretende, con tan solo unas líneas muy nítidas, englobar todo el volumen de las figuras, como se puede apreciar en sus múltiples dibujos coloreados y a la cera, de determinadas damas, siguiendo el estilo picassiano.

Dama con sombrero. Brotat (c. 1962). Col. part. Benedicto Cuervo
Los temas que trata el pintor Joan Brotat son muy diversos aunque en ellos siempre buscará el gusto por lo esencial en sus figuras con fuertes cromatismos coloristas y apreciable simbolismo (como sería el caso de las figuras femeninas con una paloma blanca en sus manos). A Brotat le gusta representar un cierto formalismo tradicional pero no por ello se olvida de la modernidad. De ahí que fue capaz de pintar un grupo de jóvenes bailando la famosa Sardana catalana o las ramblas de Barcelona junto con hombres o mujeres dedicados a las labores del campo y en otras de sus obras aparecen personajes con torretas o chimeneas evocando la fuerte industrialización española en los años sesenta del siglo pasado que acabo, de forma definitiva, con los pequeños talleres artesanales tradicionales hecho que Brotat y su familia sufrió en sus propias carnes.
Si bien es cierto que este famoso pintor catalán bebió, en un principio, de artistas tan renombrados como los pintores franceses Henri Rousseau y Paul Gaugin, los españoles Miro, Picasso o los italianos Modigliani y Massimo Campigli conocido por sus figuras femeninas hieráticas y arcaizantes que recordaban a los frescos antiguos, el estilo de Joan Brotat es, sin embargo, genuino y personal.
Brotat estuvo abscrito, por un breve periodo de tiempo, (finales de los cuarenta y principio de los cincuenta del siglo pasado) a movimientos artísticos y culturales como El grupo Lais (Manifiesto Negro) cuyo movimiento fue fundamental en la posguerra española, ya que buscaba acabar con el academicismo para abrirse a la modernidad procedente de Francia e Italia (de ahí sus largas estancias durante dos veces en París). También se posicionó dentro de la corriente denominada Dau al Els Set junto con pintores de la talla de Jordi Mercadé, Antoni Tapies (en sus inicios) o Joan-Josep Tharrats. Otra corriente artística fundamental fue el encuentro internacional que se produjo en Santillana del Mar a escasos kilómetros de la famosa Cueva de Altamira (Cantabria) en 1949 y 1950. En ese encuentro se debatieron temas relacionados con la pintura y el arte en la que se defendió el neo-primitivismo, las figuras planas y frontales y una ingenuidad deliberada. En estas reuniones estaban pintores de la talla de Mathias Goeritz Joan Miró, Antoni Tapies, Modest Cuixart, Francisco San José, Guillermo Kepler, Francisco Cossío, Willi Baumeister, y el propio Joan Brotat, entre otros.
No obstante, Joan Brotat no va a permanecer por mucho tiempo en estas corrientes artísticas pues no era muy amigo de estar encasillado en ellas buscando su propio hacer e independencia. Este podría ser uno de los motivos por los que su pintura y arte (también trabajaba la cerámica, escultura y artes gráficas) no destacaron lo que debieran junto con su manera de ser bastante introvertida y las nuevas tendencias artísticas vanguardistas que Brotat no quiso seguir (mantuvo siempre en sus obras, la ingenuidad de sus figuras y su lirismo) junto con ciertos problemas con sus marchantes (Maurice Bonnefoy y Agustín Rodríguez Sahagún) que se revelan ambivalente en sus resultados.
Se podría decir que su mejor época, en cuanto a reconocimientos y exposiciones relevantes, serían las décadas de los cincuenta y sesenta para después caer en cierto olvido hasta su muerte por cáncer en 1990. No obstante, los críticos de arte tuvieron muy en cuenta su manera de trabajar y de sus innovaciones desde el primitivismo hasta la modernidad. Para el crítico de arte y uno de sus primeros admiradores, Cesáreo Rodríguez Aguilera (Universidad de Jaén), destaca en su obra:
“Una profunda melancolía intensificada por el intento de olvidarse del espanto y del desengaño para soñar con un mundo mejor. En la densidad secreta de sus obras, en la muda felicidad de sus personajes y en su bondad (se podría decir incluso infantil), Brotat se esfuerza en conseguir, en lo estético y en lo ético con su estilo genuino, superar las limitaciones personales y una historia que le fue adversa buscando, en sus obras, una paz y tranquilidad interna exenta de movimientos bruscos o violentos”.
(Libro de Cesáreo Rodríguez Aguilera: Joan Brotat, 1974)
Otro destacado crítico de arte, Luis Figuero-Ferreti, nos dice:
“Brotat buscaba su éxito en un aspecto primitivista, desde un punto de vista infantil más próximo a la iconografía del barbarismo románico que a la continuidad y feliz búsqueda del “aduanero”, en un terreno donde ya todo trazo rural o aniñado quede supeditado por el hallazgo lírico o poético…Su pintura ha adquirido una vitola de imágenes arcaicas, paganas o santas, con figuras como pequeñas llamas, de vírgenes laicas o pastores”.
(Periódico Arriba, 5 de julio de 1964)
Para José Corredor Matheos:
“La figura de Joan Brotat es un caso insólito en nuestro panorama artístico. Su originalidad reside tanto en el hecho de que continúe, a su modo, una tradición de inspiración esencialmente popular, como en una rica e insobornable personalidad que le ha mantenido al margen de ese torbellino que ha confundido y revuelto en arte. Brotat ha seguido pintando; con sus angustias por dentro, sin importarle tanto lo que pasaba en el mundo del arte como lo que percibía en la vida influyente a su alrededor”.
(Catálogo, Galería Grises, Bilbao. Febrero_Marzo de 1965)
Según Fernando Gutiérrez, el mundo de Brotat es extraordinario:
“¡Qué mundo tan extraordinario podría hacerse con todos sus personajes!. Un mundo de poesía llena de color y ternura, de emoción limpia recién tomada del mundo de las cosas y de las personas cuando, ni unas ni otras, han empezado a hacer daño…”.
(Periódico La Vanguardia, 9 de diciembre, 1972)
Finalmente, para no extenderme demasiado, finalizaré con esta última crítica sobre la obra de Joan Brotat del historiador catalán, Rafael Santos Torroella publicadas en El Noticiero Universal, en diciembre de 1972:
“…Sus obras más recientes son menos legibles y parecen estar menos conectadas con virginidades de pensamiento y de expresión; pero, en cambio, apuntan nuevos matices compositivos y reflexivos, lo mismo que de factura y de dicción, susceptibles de hacer que siga manteniéndose el interés por este pintor tan peculiar”.
A continuación indicaré en una tabla las exposiciones más destacadas de este importante pintor catalán de la posguerra española, galería o sala, lugar y premios recibidos.
| AÑO | GALERÍA/SALA | CIUDAD | PREMIO |
| 1950 | +El jardín | Barcelona | |
| 1952 | +Pintura catalana
Contemporánea |
Santander | |
| 1953 | +Biosca
+Salón de la Once +Art Libre |
Madrid
Madrid París |
|
| 1954 | +Layetana
+II Bienal Hispano Americana +XXVII Bienal de Venecia |
Barcelona
La Habana
Venecia |
|
| 1955 | Antológica Hispano Americana |
Ginebra |
|
| 1956 | +Pintura española del siglo XX
+ClubUniversitario |
Londres
Valencia |
|
| 1957 | +I Salón de Mayo | Barcelona | |
| 1958 | +Salón Braulio | Valencia | |
| 1959 | +XX años de pintura española | Lisboa y Oporto | |
| 1960 | +Exposición Nacional de Bellas Artes |
Barcelona |
|
| 1961 | +Pintura figurativa española
+VII Bienal de Tokio +IV Bienal de Alejandría |
Buenos Aires
Tokio
Alejandría |
Primer Premio |
| 1962 | +Tillman-Carter +Sala Condal | Los Ángeles
Barcelona |
|
| 1963 | +Galería de Ville
+Servite arts Festi val +Ciudad de Tarrasa |
Los Ángeles
Riverside, California Tarrasa |
Primer Premio |
| 1964
|
+III Ciclo arte de hoy (M.A.N)
+Salón pintura Contemporánea
|
Barcelona
Castellón |
Primer Premio |
| 1965
|
Semana de pintura española
+Galería Grises +VII Salón Interna cional, París |
Rabat
Bilbao París |
|
| 1966 | +Arte actual de España
+Arte actual |
Pretoria
México |
|
| 1969
|
+Pintura figurativa española | Madrid y San Diego
|
|
| 1970 | +Galería Syra
+Galería Toisón |
Barcelona
Madrid |
Medalla, Juan de Juanés (Valencia) |
| 1972 | +Homenaje a Picas so
+Concurso de temas florales |
Vallauris
Barcelona |
Accésit |
| 1973 | +Sala Ingres
+Colegio de Ar quitectos
|
Madrid
Barcelona |
|
| 2010 | +Exposición-Homenaje a Joan Brotat en el Museu
de Valls
|
Tarragona |
Precisamente, Alex Mitrani, Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona, crítico y comisario de la exposición en homenaje a Joan Brotat decía en ese evento del gran pintor catalán que su obra era muy difícil de clasificar para la historia del arte porque no encaja totalmente ni en el academicismo ni en la abstracción radical. Por eso lo sitúa en una “modernidad alternativa”, reivindicando que se puede ser vanguardista siendo figurativo y sensible. Según Mitrani, Brotat, “va a crear una obra trascendente del románico y de los valores humildes de los trabajadores artesanos”.
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