Hace un par de días García Ferreras de la Sexta, entrevistó al President de la Generalitat de Catalunya, Pere Aragonès. Interesante y necesaria entrevista para preparar el camino a un entendimiento vital para el futuro de Catalunya y de España.
Nuevo escrito de un lector, en este caso Emilio Hidalgo desde España, a propósito del candente tema del nacionalismo catalán y los indultos en curso.
Estos días he estado en Catalunya, he querido ser testigo de una situación que me atañe, no solo como catalán, también como ciudadano.
España es un país de sentimentales, de eso no se escapa ninguna de las viejas nacionalidades que la componen.
Para empezar y para que nadie se confunda, en este artículo no pretendo insultar ni violentar a nadie sino adjetivar convenientemente ciertas actitudes. Porque si alguien pretende arreglar lo de Catalunya con represión y ejemplares escarmientos, no sólo está equivocado sino que, además, tendrá parte de responsabilidad en el cataclismo.
Pienso que ya llevamos demasiado tiempo hablando del problema político catalán y olvidándonos de los problemas reales que padece Catalunya.
«Es miserable saberse miserable, pero es ser grande reconocer que se es miserable.»
Blaise Pascal (Filósofo y escritor francés)
Nos guste o no, estos días son tristes para la Democracia. Algunos dirán que ha triunfado la Ley, que se ha cumplido con los preceptos constitucionales, que el fiscal general del Estado, tan supuestamente permisivo en otras cosas, ha sido totalmente “coherente” al pedir firmeza contra los independentistas catalanes. Como diría el maestro zen: Ya se verá.
Hace unas horas he visto por televisión como el Parlament de Cataluña proclamaba la independencia unilateralmente y proclamaba la república de Cataluña.
No está bien el manejo político de esta situación. No está bien la falta y voluntad de entendimiento.