Sociedad condenada
Nuestra sociedad está condenada por tanto saqueador, tanto corrupto, tantos místicos, tantos explotadores, tanto manipulador y tanto traidor social.
Nuestra sociedad está condenada por tanto saqueador, tanto corrupto, tantos místicos, tantos explotadores, tanto manipulador y tanto traidor social.
Presenciamos en torno a nosotros un inmenso naufragio de la ética política. Si Hércules, para limpiar los establos del rey Augias – que acumularon durante años los excrementos de quinientos doce toros- tuvo que desviar el curso de varios ríos, nosotros, para arrastrar la suciedad sin fondo que hoy nos rodea, tendremos que cambiar nuestros modos de país de pícaros.
Bajo la luz de las candelas – la electricidad es ya muy cara -, cuentan los viejos del lugar a sus nietos que Madrid es un paso para ir al cielo, la calle Génova un paso para el infierno y que Espe, la marquesa dimitida, tenía una charca donde los guapos donceles se le convertían en ranas peludas.
Cada uno puede hacer con su dinero lo que le venga en gana, pero el dinero público se recauda del bolsillo de todos, unos más que otros y, desgraciadamente, de algunos, menos de lo que deberían pagar. Por tanto, es justo que las administraciones públicas sean muy cautas con las subvenciones que reparten y especialmente fiscalizadoras en la comprobación del destino y objetivo real de nuestras aportaciones.
Desde que Trump empezó con sus decretos en la Casa Blanca, se sigue analizando y opinando respecto a qué tipo de situación social estamos viviendo en estos momentos, que permite votar opciones populistas. Toni escribía hace unos días respecto a otra situación que también es objeto de análisis, pero más cercana, sin ir tan lejos.
Parece que en todos los lados cuecen habas…
El rey Louie o Louis es un orangután personaje principal de la versión de Disney de la famosa novela del premio Nobel de literatura, Rudyard Kipling, El libro de la selva. En la versión de la factoría Disney el rey de los orangutanes pretende que Mowgli le diga el secreto para ser un hombre. He detectado ciertas similitudes entre la prestancia y las intenciones del rey Louie y las de Luis Bárcenas.
En mi opinión, en una España en la que la sensibilidad sobre el fraude es tan alta y para acabar con esta lacra, se debería actuar en la siguiente forma.
La mayoría cree que la corrupción es algo inmoral y rechazable porque constituye una fórmula para que los políticos expolien lo que es de todos. Esas personas creen que todo el problema de la corrupción se resume a que el vacío económico creado por los listos causa mermas en servicios públicos y consiguientes recortes. Yo no lo veo precisamente así.
No pasa un día en que no se conozca un nuevo caso de corrupción, de evasión fiscal o de vergüenza política. Cómo fichas de dominó se empujan unas otras en su caída, sin embargo sólo son los pitos y los doses, pero pronto veremos caer hasta el seis doble.
Gracias a los diversos medios de comunicación que cada vez tienen una mayor relevancia en el mundo desarrollado, nos estamos dando cuenta desde hace ya varios años que la corrupción en España, lamentablemente, no es un hecho aislado sino que se ha extendido como una mancha de aceite por toda la sociedad.