A tan solo 2.281,61 km de Madrid (España) en línea recta, a casi la misma distancia de Grecia 2.225,68 km -para Occidente lugar de nacimiento de la democracia-, existe Mauritania, un país que consiguió la independencia de Francia el 28 de noviembre de 1960 e ilegalizó la esclavitud en 1981, convirtiéndose en el último país del Mundo en hacerlo. Y sin embargo…
Más de 40 millones personas viven en condiciones de esclavitud en todos los continentes. Una parte significativa son niñas y niños. A tres semanas del inicio de la V Conferencia Mundial sobre la Erradicación del Trabajo Infantil, en Durban, Sudáfrica, el esclavismo moderno vuelve a estar en la mira de la sociedad civil planetaria.
Cuando hablamos de la esclavitud generalmente la visión primaria es la de barcos negreros cargados de personas arrancadas de su tierra y familia vendiéndose como ganado en los mercados de Jamaica, Cuba, Brasil o los Estados Unidos (antes y después de su independencia).
A tan solo 2.266 kms. de Madrid (España), a casi la misma distancia de Grecia -para Occidente lugar de nacimiento de la democracia- se encuentra Mauritania, un país que consiguió la independencia de Francia el 28 de noviembre de 1960 e ilegalizo la esclavitud en 1981, convirtiéndose en el último país del Mundo en hacerlo.
«Juntos, hagamos todo lo posible para ayudar a los millones de víctimas de todo el mundo que viven en la esclavitud y han sido privadas de sus derechos humanos y su dignidad.»
Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas,
Es impresionante que los negros que hoy se asoman a la «puerta sin retorno» de la Casa de los Esclavos sean el Presidente y la Primera Dama de los EEUU.
El comercio de personas según señala Naciones Unidas, constituye la tercera actividad ilegal más lucrativa del mundo, después del tráfico de armas y el de drogas, generando unos 32.000 millones de dólares por año.
4 millones de personas son retenidas anualmente para su explotación, de las cuales las mujeres y las niñas suponen el 75 por ciento, es decir, 3 millones son las que cada año acabarán sufriendo, fundamentalmente, su explotación sexual bajo condiciones de esclavitud, mientras apenas hacemos nada por detener esta barbaridad.