Las piezas de su móvil o su camiseta favorita podrían estar hechas por niños, ya que 186 millones de menores son activos económicamente en el mundo, más de la mitad de ellos realizando actividades peligrosas.
Náuseas, vómitos o dolores de cabeza son algunos de los síntomas de las intoxicaciones a que se enfrentan los jóvenes que trabajan en el cultivo del tabaco. Aunque las compañías tabacaleras son conscientes de la situación, no acaban de adoptar medidas drásticas para corregir esta tendencia.
La película «Diamantes negros», dirigida por Miguel Alcantud, cuenta la historia de 20.000 niños que a día de hoy sobreviven en Europa. Son víctimas de mafias que trafican con menores para el negocio del fútbol.
Unos 168 millones de menores trabajan como adultos y la mitad tienen ocupaciones peligrosas y nocivas para la salud, indicó hoy la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Se entiende por explotación infantil al trabajo realizado por los niños y niñas que impide su educación, amenaza su salud física o psíquica, con jornadas laborales que superan las doce horas; remuneraciones ínfimas y trabajos que afectan a su dignidad o autoestima.