Ucrania: la solución es siempre la democracia, no la fuerza bruta
Había -guste o no reconocerlo a los neoliberales del G7, G8, G20- un presidente elegido democráticamente.
Había -guste o no reconocerlo a los neoliberales del G7, G8, G20- un presidente elegido democráticamente.
Muy necios. Cuando todo clamaba paz –desmoronamiento de la Unión Soviética sin una sola gota de sangre; terminación del apartheid racial en Suráfrica; fin de los enfrentamientos fratricidas en Mozambique y El Salvador; reinicio del proceso de paz en Guatemala…- el Presidente Reagan y la Primer Ministro Thatcher abanderaron, por ambiciones hegemónicas, el neoliberalismo “globalizador”, y cambiaron los “principios democráticos”, tan bien establecidos en la Constitución de la UNESCO, por las leyes del mercado, y el multilateralismo de las Naciones Unidas por grupos oligárquicos. En suma, cambiaron la democracia por la plutocracia y los valores éticos por los bursátiles.
Actualmente estamos viviendo una época de conflictos dentro de la Unión Europea, y no sólo en su cara más visible, los países del sur. Lo cierto es que prácticamente la totalidad de países integrantes de la Unión Europea afronta problemas. Políticos y economistas están moviéndose internamente para manejar los efectos de una crisis para la que no encuentran solución y donde se mezcla la crisis de crédito, bancaria, de solvencia y pérdida de confianza en los políticos, en el euro y en la Unión Europea e incluso de valores y de identidad.
Existe un postulado que indica que durante las guerras de Afganistán e Irak, Estados Unidos descuidó su patrio trasero – América Latina- sin embargo hay fuertes indicios de que esta premisa no es del todo cierta.
Distendidos, sonrientes, altos representantes de Japón, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Canadá e Italia, siete hombres descorbatados y una mujer (Angela Merkel), acompañados, en los extremos, por los Presidentes de la Comisión y de la Unión Europea, saludan al público al final de la “cumbre” del G-8 en Irlanda del Norte.
El drama sirio reclama de forma apremiante un cambio radical en la manera de abordar posibles soluciones. Víctimas de ambos bandos, tortura, sufrimientos sin límites, violencia y desolación sólo pueden resolverse con unos millares de “cascos azules” como fuerza inmediata de interposición, como anticipo de la mediación de quienes representarían a todas las naciones de la Tierra.
Pero aquí abajo, abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve.
Con su fe veterana
el Sur también existe.
Mario Benedetti (El Sur también existe)
Los EE.UU. deben convertirse ahora en líderes del respeto y ejercicio pleno de los Derechos Humanos, de los principios democráticos y del multilateralismo.
Los intereses franceses en Malí no son nuevos y desde la última guerra de secesión las ambiciones neocoloniales no han cesado.
A pesar del fortísimo acoso republicano, del “gran dominio” militar, financiero, energético y mediático, y de los potentes lobbies que, como en el caso palestino, le fuerzan a decir “digo” donde antes dijo “Diego”, el Presidente Obama está moviendo hábilmente algunas fichas.