Europa vive un invierno caliente. En febrero, las protestas sindicales se multiplicaron, en particular en Gran Bretaña, Francia, España y Portugal. Y en otros países crece el malestar por problemáticas irresueltas, como la inmigración extra europea, cada vez más restrictiva.
Desde el 18 de octubre Santiago de Chile vive escenas que nos retrotraen a otros tiempos. La decisión de subir el precio del metro ha sido la gota que ha colmado la paciencia de amplios sectores ya afectados por otras medidas negativas para su economía.
Los manifestantes que se echen a la calle en Brasil durante la celebración en breve de la Copa Mundial están expuestos a sufrir violencia indiscriminada a manos de la policía y el ejército, a medida que el país intensifica los esfuerzos por controlar las manifestaciones, ha manifestado Amnistía Internacional a una semana del comienzo del campeonato mundial de fútbol.