El mundo está lleno de historias y muchas de ellas son tuyas, de ellas, de nosotras… y mías.
Historias de mujeres que, en medio de la adversidad, siguen adelante.
Hoy escribo para ti: para ti que resistes, que sueñas, que amas y que, incluso en los momentos más oscuros, sigues siendo un faro para los demás.
Pienso en las mujeres que enfrentaron la tragedia en Valencia en España, en las mujeres de todas las edades que enfrentan calamidades en Venezuela y en sus caminos en búsqueda de lo mejor para sus hijos. En el centenar de mujeres de Mayotte, Francia que el soplo del viento les quito todo hasta sus familias.
Pienso en las cargas que está llevando en su corazón, del dolor, la angustia y la desesperanza y, aun así, encontrar la fuerza para sostener avanzar y en especial ayudar a tu familia y los miembros de tus comunidades.
Pienso en aquellas que trabajan sin descanso, que tienen tres empleos para ganar la vida, pero también en las jóvenes que, con libros en mano, miran el futuro y se preguntan si vale la pena estudiar, aprender y prepararse. Pienso en las talentosas innatas, que están con esas emociones de querer ser y no poder, pero aun así se fijan metas y en calles y rutas del mundo muestran sus momentos de idoneidad.
Por eso este mensaje es para ti, mujer que iluminas el mundo.
Resiliencia en medio de la tormenta
A ti, que has sobrevivido a catástrofes naturales, a pérdidas irreparables, a un entorno lleno de incertidumbre. Tú, que cada día luchas contra las dificultades económicas, sociales y emocionales, eres una prueba de que la fortaleza humana no tiene límites.
A veces el mundo parece diseñado para ponernos a prueba. Pero tú, con tu valentía, nos enseñas que no importa cuán fuerte sea la tormenta: siempre hay una manera de reconstruir.
A las jóvenes: estudiar y prepararse sí vale la pena
Este mensaje es también para ti, que estás al inicio de tu camino, que dudas si el esfuerzo que haces tiene sentido. Déjame decirte algo importante: sí, vale la pena estudiar, aprender una lengua, dominar un oficio y hasta dos y tres oficios. Prepararte no solo te abrirá puertas, sino que también te dará herramientas para navegar en este mundo tan cambiante.
En un tiempo donde la tecnología conecta familias y la inteligencia artificial (IA) se convierte en una aliada para discernir ideas y tomar decisiones, el conocimiento es tu mejor recurso y existen muchas posibilidades para aprender. La inteligencia emocional, además, es tan valiosa como el conocimiento técnico. Saber manejar tus emociones, entender a los demás y mantener la calma en la adversidad serán habilidades que marcarán la diferencia en tu vida.
Recuerda que, aunque enfrentes barreras –como una democracia debilitada o una gestión pública que parece más un problema que una solución–, prepararte y creer en ti misma te permitirá construir un futuro mejor para ti y para quienes amas.
A las mujeres de Venezuela y del mundo
Venezuela ocupa la 5ª posición de los países con mayor biodiversidad del mundo, según organismos internacionales y para los venezolanos es un país de retos diarios. Sus mujeres son el reflejo de esta dualidad: trabajadoras, resilientes, llenas de sueños, donde un 80% de ellas se enfrentan a los desafíos, todos los días para sobrevivir en paisajes hermosos, pero en ausencia total de igualdad de derechos y de libertades. Mi pensamiento para ti, mujer, madre, docente, enfermera, hija, que decidiste en medio de la angustia irte de tu tierra y atreverte a cruzar una de las tierras más hostiles para cualquier ser humano, el Darién. En tu mente, tus sentimientos y esperanzas está un nuevo comienzo, desde 0 pero con un solo objetivo, ayudar a la familia que has dejado en tu tierra natal. Pienso en ti mujer Valenciana, que con dolor has visto como la lluvia torrencial se llevó todo a su paso, a tus seres queridos, amigos, vecinos y tú que sobreviviste, tomaste pala, cepillo y voluntad para ayudar a limpiar y contagiar con solidaridad a quienes como tu buscan un respiro. Una tragedia que se extiende a la Isla francesa de Mayotte donde muchas vieron sus favelas desaparecer como hojas en el aire y con la dificultad de bajar de las colinas porque la mayoría son clandestinas y no hablan la lengua.
Este panorama es un ejemplo de lo que viven muchas mujeres en el mundo que no es más o menos importante, son todos los casos importantes y en primera línea de guerra, de caos, de corrupción, de pobreza están las mujeres. El camino no es fácil, pero tú eres más fuerte que cualquier dificultad. Cada sacrificio que haces hoy tendrá un eco en el futuro, y las generaciones que vienen aprenderán de tu ejemplo.
Un llamado a la esperanza y la acción
Es cierto que el mundo puede ser desalentador. Pero aquí estás, levantándote cada día, trabajando, cuidando, aprendiendo, haciendo valer los derechos de tus familiares y los tuyos. Eres la prueba de que, incluso en los momentos más difíciles, siempre hay espacio para la esperanza.
Y al cerrar este año, quisiera dejarte con un mensaje:
- Si has enfrentado la pérdida, recuerda que en el amor y la memoria de quienes ya no están, hay una fuerza que nunca se extingue.
- Si sientes que estás en un lugar sin salida, cree en tu capacidad para reinventarte. El conocimiento y la preparación son herramientas poderosas.
- Si enfrentas un entorno lleno de desafíos políticos o sociales, mantén tu integridad y tu compromiso con los valores que realmente importan: la justicia, la empatía, el respeto.
Mis deseos para ti: El poder de las mujeres en el cambio
Este cierre de año es un momento para reflexionar, pero también para sembrar. Mujeres como tú tienen el poder de transformar el mundo, no porque deban cargar con todo, sino porque su ejemplo inspira a quienes las rodean.
Que el próximo año sea un tiempo de reconstrucción, de aprendizaje, de conexión.
Que encuentres fuerza en la tecnología para unir a los que amas y aprender de esos espacios de conocimiento para enfrentar lo que venga.
Recuerda siempre que, aunque el mundo sea cambiante y a veces duro, tú eres constante: un pilar, una luz, un faro de esperanza.
A ti, mujer de Venezuela, de Valencia, de Mayotte, del Darién y de cualquier rincón del mundo: nunca dejes de creer en la magia que llevas dentro.
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