Posiblemente hoy quizás estemos ante el umbral de otra reunificación «negociada» que permita a Estados Unidos mantener la Isla dentro del marco de la OTAN, y de esta manera evitar los peligros que supone una fracasada república bajo la influencia del narcotráfico y/o la influencia marxista.

Hoy muchos nacionalistas y conservadores estadounidenses están preocupados por el futuro demográfico de su nación y el ascenso acelerado de la población hispana. Los estadounidenses de ascendencia europea se convertirían, de continuar la tendencia demográfica, en una minoría racial para finales de este siglo.

El tema de Puerto Rico es visto como un problema latente ya que implica incorporar a una ex provincia española, inasimilable como estado federal, en donde se habla español como idioma principal, en donde el catolicismo es la religión mayoritaria y en donde existe una identidad hispana inquebrantable. La anexión de Puerto Rico no solo agravaría la tendencia demográfica que preocupa a los nacionalistas y conservadores sino que también convertiría a los Estados Unidos en una nación plurinacional.

Reunificar a la Isla de Puerto Rico con España sería la salida perfecta para finalizar la ocupación de la Isla, así evitando las increpaciones de «racistas o antihispanos» por haberle negado la anexión a la Isla.

Ante el mundo Estados Unidos estaría noblemente reintegrando dos pueblos que por accidente de la historia fueron separados, de la misma manera como lo hizo su aliado Reino Unido con Hong Kong y China.

Estados Unidos estaría utilizando astutamente ese precedente aceptado por la comunidad internacional para ponerle fin a la ocupación de Puerto Rico.

El Plan Hong Kong para Puerto Rico, que no es otra cosa que regresar la Isla a los brazos de su Madre Patria, es sin duda el mejor plan disponible para los Estados Unidos en estos momentos.