Me habló de Diego García, su isla principal y capital administrativa, parte del archipiélago oceánico en el medio del océano Índico. Ni siquiera aparecía en el mapa mundial que el Departamento de Educación del archipiélago Puerto Rico, me prestó hace también más de una década. Un tiempo después mientras esperaba el inicio de la misa un domingo en el semanario de la iglesia apareció esto;
« Tous les peuples, même les plus petits, doivent être représentés par les puissants dans leur identité et dans leurs droits, notamment celui de vivre sur leur propre terre ; et personne ne peut les contraindre à l’exil forcé. »
<<Todos los pueblos incluso los más pequeños, deben ser representados por los poderosos en su identidad y en sus derechos, en particular el derecho a vivir en su propia tierra; y nadie puede obligarlos a un exilio forzado.>>
Palabras pronunciadas en francés por S.S. el Papa León XIV, el pasado 23 de agosto en la Ciudad del Vaticano, ante un colectivo de nombre; “Chagos Refugees Group”, grupo que se organizó para exigir la reintegración, reincorporación, reinserción, la reunificación del archipiélago a la república insular de Mauricio. Las palabras del jefe del Estado del Vaticano, determinantes y sentenciosas, fácilmente podrían aplicarse al archipiélago caribeño que llamamos Puerto Rico y a su gente. Palabras como identidad, derechos, <<derecho a vivir en su propia tierra>> y exilio forzado, deberían repercutir en los oídos de todo puertorriqueño.
Paralelismos
Islas que forman parte de esa amplia franja que llamamos trópico, una en el Mar Caribe y otra en el océano Índico. Una compuesta de algunas 144 islas de origen volcánico y la otra, una formación coralina también volcánica compuesta de algunos 55 atolones. Islas con raíces en la esfera latina. Ambos archipiélagos descubiertos por expediciones españolas, las de don Cristóbal Colón y don Diego García. Islas con una importancia estratégico militar y económica para diferentes potencias a lo largo de los siglos. Ambas islas disputadas por fuerzas anglosajonas, (entiéndase Gran Bretaña y los Estados Unidos de Norteamérica), con intereses comerciales y militares en el contexto caribeño, africano y asiático y por consiguientes con bases militares.
Los habitantes de ambos conjuntos insulares en el pasado, han sido perseguidos, acosados y forzados al exilio y hasta en un momento dado surgen historias de envenenamiento con matices genocidas. Las Chagos fueron, (hasta hace unos meses), parte de lo que se denominó como el Territorio Británico del Océano Índico desde 1965. Puerto Rico desde 1952 es una especie de Estado Libre Asociado, sujeto a los poderes plenarios del congreso estadounidense. Un parlamento y un congreso, dos colonias en el siglo XXI. En las Chagos, se dio un reclamo descolonizador para la reintegración, la reincorporación, la reinserción, la reunificación del archipiélago a la República de Mauricio. En Puerto Rico existe un grupo que consideramos la descolonización a través de la reintegración, reincorporación, reinserción, la reunificación de nuestro archipiélago hispánico al Reino de España, y retomar el rumbo de la “nave al garete” que describió el maestro Antonio Salvador Pereira en 1934.

Víctor Colón Zayas
Somos pocos. No somos 4 gatos, (porque ese título ya lo ostentan orgullosamente “los pelús de UPR”), somos 3 gatos, microscópicos si se quiere, más pequeños que las Chagos, pero existimos, cooperamos, nos peleamos, nos dividimos, nos reorganizamos una y otra vez y llevamos nuestro reclamo al foro correspondiente en más de una ocasión, (2016, 2024 y 2025), al Comité de Descolonización de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York. Mauricio las reclama, (con un amplio apoyo internacional), mientras tanto yo a veces me pregunto si España, (la república o la Corona), se acuerda de nosotros, de lo que alguna vez fue la Capitanía General de Puerto Rico y de los descendientes de aquellos 953,243 españoles que quedaron en una especie de limbo histórico y jurídico tras el desastre del 98.
La historia de estos hermanos isleños que tenemos a 7,300 kilómetros de distancia, cambió radicalmente con el intervencionismo de los anglos que vieron el potencial estratégico, militar y comercial del aislado grupo, igual que lo vieron en Puerto Rico. Acá trataron de invadir los ingleses, (1595, 1598, 1797 …) y finalmente, sus hijos, los estadounidenses se quedaron con el espacio aéreo, acuático y terrestre de este grupo de ínsulas. Allá se compartieron la soberanía ambas potencias y el destino de los locales. En la década de los años 60 del pasado siglo XX, Estados Unidos, fieles a sus políticas imperialistas, mostraron interés por las islas para permitirse el lujo de intervenir militarmente en toda la región, es decir África, Oriente y Asia. Además, sus intereses capitalistas codiciaban las rutas marítimas por las que transitan hidrocarburos y otras materias primas. En cuartos oscuros, en reuniones entre un parlamento y un congreso que evocaba la “Conferencia de Berlín” de 1878, se llegó a acuerdos leoninos entre Londres y Washington. Por medio de estos acuerdos en los cuales los grandes ausentes fueron los habitantes nativos, el Reino Unido de la Gran Bretaña de Inglaterra les regaló a los militares estadounidenses la parte sur de su principal isla, Diego García, para que estableciera una base militar por un espacio de 50 años. Cuando el pasado Príncipe de Gales (ahora Rey), de apenas 17 años y su madre la reina, la complacencia del Reino Unido para con sus antiguos colonos, llegó al extremo de capitanear la deportación de los naturales indeseables para dar rienda suelta al apetito imperial de la gran nación del norte.
Al final del día no nos diferenciamos mucho. El deseo de superar el estatus colonial es evidente en ambos pueblos que luchan por sobrevivir y evitar la dislocación de su identidad cultural, agarrándose desesperadamente de su pasado histórico y cultural compartido, que los lleva a agruparse entre los suyos. Los chagosianos nos llevan la delantera, su caso quedó resuelto este pasado mes de mayo con la firma de un acuerdo entre Reino Unido y Mauricio.
Nuestra especie es de carácter gregario y comparte un espíritu que le lleva a buscarse entre los suyos para crecer y plantearse un futuro más seguro y próspero que ayude a conseguir la felicidad tanto colectiva como individual. La reintegración, la reincorporación, la reinserción, la reunificación de Puerto Rico al Reino de España, no solo es ventajosa para todas las partes envueltas, para los puertorriqueños, el congreso, el parlamento, las Comunidades Autónomas y la Corona, sino que es necesaria para subsanar y superar el estatus de colonia. Le da la oportunidad a los americanos de corregir un error ya centenario y a los españoles les permite recuperar un territorio del cual nunca quisieron prescindir y que solo entregaron luego de tensas reuniones, presiones y hasta amenazas de seguir reduciendo el territorio nacional. Toca redimirnos frente al mundo y la historia como la decimoctava autonomía, no para odiar a Estados Unidos, sino para amarnos más a nosotros mismos.
Autor Víctor M. Colón Zayas
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