El vertiginoso desarrollo económico que ha tenido China en la última década, ha permitido que a este país se le denomine como la potencia económica del futuro. Tan sólo en el último lustro, la inversión extranjera directa fue de US$420,000 millones, y en este mismo periodo este país asiático ha duplicado sus reservas de oro pasando de 600 toneladas en 2007, a 1,161 toneladas en el presente año.
El 5 de junio de 1981 se anunció que una enfermedad desconocida estaba causando un sinfín de fallecimientos. La naturaleza desconocida del mal provocó que en meses se desatara un pánico mundial. No era para menos, la infección provocaba un crecimiento anormal del sarcoma de Kaposi y dejaba al organismo inerme ante enfermedades como la neumonía. Este 2011 se cumplen treinta años del descubrimiento del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH/SIDA).
En los años recientes, los científicos han notado que la población de abejas en el mundo está disminuyendo de forma alarmante. Los apicultores están severamente sorprendidos por la incomprensible desaparición de estos insectos, los cuales no dejan rastro y sólo desaparecen. Los científicos han descubierto que las abejas obreras salen de la colmena, dejan atrás a la abeja reina y emigran para morir lejos “de su hogar” en una semana, según estudios recientes.
“Los males que se despiden, muestran su mayor perversidad en el momento de partir”.
William Shakespeare
El mundo pasa por momentos difíciles. Vivimos una turbulencia en el ámbito económico, político y social. Los sucesos son más rápidos que la capacidad de asimilación o de respuesta que podemos tener. Estamos ante tiempos líquidos, como inteligentemente describe Zygmunt Bauman la época actual. Fenómenos naturales de gran magnitud como el ocurrido en Japón hace algunos días, o la matanza de civiles en Libia, nos obliga a replantear hacía donde vamos como humanidad y preguntarnos si estamos preparados para una crisis energética o alimenticia mundial, por citar sólo algunos de los desafíos que nos esperan más temprano que tarde.
Decía el dramaturgo madrileño Jacinto Benavente, que una cosa es continuar la historia y otra repetirla. En el mundo, hoy estamos por repetir otra crisis alimentaria de grandes proporciones, de acuerdo a los últimos datos difundidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
En un afán por mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, África no se queda atrás en el desarrollo de tecnología de vanguardia. La prioridad en el continente ya no es obtener donaciones, sino ayudar a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos a través de la tecnología y exportarla al mundo desarrollado. La influencia de la tecnología en África es cada vez mayor; en el año 2011, más de la mitad de los 950 millones de personas que viven en el continente utilizará teléfonos celulares y, según datos del Banco Mundial, más del 70% lo hará en entornos rurales.