Desde que el apartheid dejó de existir en la República de Sudáfrica, este inmenso país parece no estar de moda, no acaparar titulares en los periódicos. Sin embargo, es la primera potencia económica, no sólo de Africa, sino una de las economías más importantes a nivel global.
Sin lugar a dudas, el polvorín de Oriente Medio tiene su centro en el territorio de Palestina y de Israel. Los territorios que se conocen con el nombre de Palestina son objeto de disputa, especialmente, desde hace cien años (sobre todo, a raíz de la creación del Estado de Israel en el año 1948).
Chakib Jelil, ministro argelino de energía, declaraba en el Petroleum Economist que su país dispone de dinero, reservas energéticas, mercados y tecnología; por lo cual cuestionaba la utilidad de las empresas extranjeras. Estas afirmaciones fueron acompañadas por la expropiación de las empresas españolas Repsol y Gas Natural.
El escenario geopolítico Afganistán-Pakistán lejos de solucionarse se empantana cada día más. Si antes era la cadena de conflictos que arrastraba Afganistán lo que era preocupante, ahora la progresiva desestabilización de Pakistán y el repunte de fuerza de los talibanes ha vuelto a colocar a esta zona como una de las más explosivas y peligrosas para la paz mundial.
Méjico siempre ha sido un referente en la comunidad de naciones latinoamericanas. Ha sido intermediario entre el mundo hispanohablante del Nuevo Continente y el anglosajón del norte. La historia de este país ha estado ligada y condicionada por un periodo largo, demasiado largo, de tiempo a unas siglas: PRI.
Existen ciertos indicadores que son muy reveladores de la situación de un país. En este sentido, Transparency International en su “Indice de Percepción de la Corrupción” sitúa a algunos países africanos liderando la lista. Así, el más corrupto sería Chad, seguido, dentro de Africa, por Nigeria y Guinea Ecuatorial.
Dada la situación que se está viviendo en América Latina, Argentina podría llegar a jugar un papel más decisivo del que tiene hoy en el área sudamericana. Y aunque muchos han esperado que este país ejerciera como árbitro conciliador, lo cierto es que el peso de su propio devenir histórico lastra cualquier atisbo de esplendor internacional que pudiera intentar protagonizar.
La República Árabe Siria tiene una vocación de potencia regional pese a su relativo poco tamaño. Su importancia geoestratégica le viene dada por compartir fronteras con Líbano, Palestina-Israel, Jordania, Iraq y Turquía. Es un enclave central en medio del polvorín de Oriente Medio.
Se dice que los primeros pobladores de la actual Turquía procedían de las altas mesetas de Mongolia. Quizás por ello eligieron otra meseta para vivir, la de Anatolia. El pueblo turco establecido en la Península de Anatolia constituye el resultado de la síntesis entre pueblos de diverso origen. Desde la antigüedad, Anatolia ha sido habitada por pueblos arios: hititas, frigios, lidios, licios, armenios, celtas, etc. Con la llegada de los turcos seléucidas, y luego de los turcos otomanos, tuvo lugar una fusión del elemento autóctono con el turánico.
China es un continente encerrado en las fronteras de un país que se ha puesto en marcha. China está demostrando al mundo que es la otra gran superpotencia y que va a ser la potencia económica número uno del siglo XXI.
China ha optado por aplicar su tradicional sabiduría sobre sí misma e ir abriendo sus alas. Nadie, pese a las advertencias al gigante dormido de Napoleón, podía esperar que haya dado unos resultados a corto plazo tan palpables. El término “socialismo de mercado” es la fórmula registrada para indicar la firme voluntad de mantener el régimen de República Popular mientras se introduce la economía de mercado. China sabe que la fortaleza de su crecimiento y de su futuro radica en su unidad como país y en un patriotismo que se vive desde las clases dirigentes hasta las capas más apartadas de los mecanismos de control del país.