Es un fracaso deplorable la situación de los niños en el mundo, denuncia el Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan. Los derechos de los más pequeños siguen sin respetarse tras quince años desde la Convención sobre Derechos del Niño. En 1989, la Comisión sobre derechos humanos de la ONU estableció una serie de principios para proteger a los niños de los abusos y el abandono. Ciento noventa y un países ratificaron el acuerdo, pero la realidad es que todo se quedó en una mera declaración de buena voluntad.
Marks & Spencer, una cadena de supermercados y de ropa con 400 tiendas en todo el Reino Unido, anunció recientemente que está convirtiendo toda su rama de café y té, con un total de 38 líneas, a Fairtrade, un símbolo de marketing que representa una «producción ética». La cadena ya vende sólo té y café Fairtrade en sus 200 cafeterías “Café Revive”. También está fomentando la compra de camisetas y otros productos fabricados con algodón Fairtrade. El anuncio se produjo durante «Fairtrade Fortnight», una promoción de dos semanas de productos Fairtrade que incluyó giras donde agricultores de países en vías de desarrollo les contaban a los británicos de qué manera Fairtrade asiste a sus comunidades.
Hoy por hoy no existe ya ninguna duda de que el cambio climatico es un hecho indiscutible y de que el mundo tiene la obligación de actuar. Aun así no existe una estrategia climática internacional que pudiera dar a la industria energética y a otros sectores económicos pautas de actuación para sus inversiones en las próximas décadas. La situación actual ofrece el siguiente panorama: El protocolo de kioto entró en vigor en febrero de 2005, pero sólo afecta a un tercio de las emisiones de CO2 a nivel mundial. Cualquier experto sabe que Kioto no puede detener el cambio climatico por sí mismo.
De acuerdo con las predicciones de la NASA, el año 2005 será uno de los años más cálidos jamás registrados. El análisis de los casquetes glaciales ha revelado que las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera son mayores que en ningún momento en los últimos 650.000 años.
Las fotografías que un pequeño robot nos envía desde Marte alertan sobre un tremendo futuro. Los científicos se esfuerzan por encontrar, entre los ocres y rojizos tonos de las rocas marcianas, una sombra de color marino que les confirme que en el planeta rojo hubo una vez el vital elemento del que estamos compuestos.
Esta sociedad, caracterizada por una dinámica vertiginosa y competitiva, se refleja en una sucesión continuada de cambios de variada naturaleza que afectan en mayor o menor medida a nuestra forma de vida, de pensar, hacer, enseñar, etc.
Llevo bastante tiempo preguntándome si quienes tenemos la responsabilidad de ser, como diría Hanna Arendt, los representantes del mundo ante los jóvenes, tenemos suficientemente clara la diferencia entre instruir y educar… pero lo pregunto bajito, porque soy consciente de mi ignorancia.
El presidente de EEUU George W. Bush ha insistido en llevar a cabo la perforación de pozos de petróleo en las reservas naturales de Alaska.
La lacra de la corrupción existe tanto en países desarrollados como en países subdesarrollados. Pero en los países subdesarrollados el fenómeno está alarmantemente extendido y forma parte de la cultura económica de los mismos. El ejército, las aduanas, la policía, la justicia, las administraciones fiscales, la inspección de trabajo, etc., están frecuentemente afectados por este mal. La pequeña corrupción administrativa está presente de tal forma que no existe otro camino para los actores económicos que pasar por ese peaje. Lo peor es que la corrupción envenena también los programas específicos de desarrollo tales como la ayuda internacional, el apoyo a la reforma agraria, o la lucha contra la pobreza.
La construcción europea siempre se ha llevado a cabo a través de la política de los pequeños pasos. Europa se ha ido construyendo poco a poco, tal como lo diseñó Jean Monnet. La cesión de soberanía de los Estados miembros a favor de un ente supranacional se ha tenido que hacer lentamente por motivos obvios, y más en un continente viejo y lleno de tradiciones. Estos impulsos en la consecución de una Europa unida también tienen otra causa: los propios intereses de la burocracia de Bruselas. Cuando el atractivo por la entonces Comunidad Europea, hoy Unión Europea, ha decaído la maquinaria de eurócratas siempre ha sabido utilizar el marketing para que nadie llegue a la conclusión de que la amalgama de organismos europeos es poco útil y desmontable. Recordemos, por ejemplo, que cuando tras las crisis del petróleo de los años setenta la Comunidad Económica Europea de entonces entró en un periodo de languidez, la Comisión Europea se inventó a principios de los ochenta aquello del “Relanzamiento de Europa” (eslogan que posteriormente ha sido utilizado en varias ocasiones).