Hijo de un militar de origen puertorriqueño austero y disciplinado, se crió en una familia burguesa, en un ambiente rígido, como era común por aquellos tiempos, fue un adolescente retraído y solitario y por lo que se pudo observar no le tenía un gran aprecio a su propia familia. Estudió derecho, carrera que nunca ejerció, en la misma tuvo de profesor a don Pedro Salinas, con el cual le unió posteriormente el trato personal que le favoreció profundamente. Este último le recomendó libros de poetas clásicos españoles y de los franceses modernos (Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud). La lectura de uno de estos autores, particularmente la de André Gide, fue especialmente beneficiosa, pues hizo posible la aceptación de la homosexualidad del propio Cernuda, ya que en aquel ambiente y en aquellos tiempos podía llegar a ser personalmente dramático.