A cientos, aparecen análisis y críticas de su obra. Su presencia en librerías es sobresaliente. El lector curioso puede bucear en mil fuentes, Siglo XXI, tiempo de la hiperinformación.

Deliberadamente, he elegido otro punto de vista para hablar de Martín Gaite, que el tópico tratamiento y exégesis de su obra, o de su biografía archiconocida (su amistad con Ignacio Aldecoa, su matrimonio con el escritor Rafael Sánchez Ferlosio y su posterior separación, y tantos otros datos aireados en prensa)

También he querido subrayar el perfil tan distinto de Carmen Martín Gaite respeto a sus contemporáneas escritoras, sobre las que he desarrollado una larga línea investigación, a la que he titulado significativamente “Tragedias contemporáneas de género”. Carmen Laforet, Elena Soriano, Clarice Lispector, etc. que forcejeaban con su identidad de escritoras, aún turbulentas en un universo patriarcal.

No quiso convertirse en una señora

Este ideal de vida y deseo suyo, lo dejó plasmado en la dedicatoria a su exmarido Rafael Sánchez Ferlosio, en su obra “Usos amorosos del dieciocho en España”. En ella está escrito: “Para Rafael, que me enseñó a habitar la soledad y a no ser una señora”.

Carmen Martín Gaite fue libre y vanguardista, cual algunas mujeres actuales.

Ella estuvo fuera de la horma, fuera del quicio de una sociedad profundamente patriarcal, que ahormaba a las mujeres para vivir en conformidad con un horizonte cerrado y estrecho de vida. Toda una atmósfera enormemente coactiva, en lo social, lo moral, lo psíquico, lo emocional, lo educativo, etcétera. Era una auténtica doma de la mujer, algunas autoras lo han lo han llamado «mutilación cerebral».

La primera escritora profesional

Martín Gaite es la primera escritora profesional, por así decirlo, en el sentido de que tiene una identidad como tal, firme como una roca tanto en lo psíquico como en lo social.

Su biografía es una lanzadera hacia la escritura, una línea recta hacia su destino, como una mujer profesional y culta del siglo XXI, incluso más, empoderada por un padre la dirigió hacia ello y otras circunstancias muy favorables en la forja de un destino.

Pareciera que la tremenda sociedad patriarcal de la más dura posguerra no la hubiera tocado. Los “años de plomo” pasaron por su vida solo para inspiración creativa, para ser literaturizados. Cómo no recordar “Entre visillos” su famosa novela que describe el horizonte estrecho y triste de aquellas jóvenes mujeres en la España de los años cincuenta, marcadas por un destino matrimonial, «la pesca del novio” o una terrible soltería, o la entrada en la vida religiosa consagrada.

“Calle Mayor”, en lenguaje cinematográfico mostró ese horizonte chato y triste, esa tragedia de género. Es un film magistral de Juan Antonio Bardem, como también lo es la novela de Carmen Martín Gaite. Ambas obras maestras, las he utilizado ampliamente con mis alumnos de universidad, son una joya para mostrar la sociedad patriarcal y el cambio social posterior.  A Martín Gaite, al parecer, nada de ello le afectó le afectó, para llegar al horizonte luminoso que le esperaba como escritora.

Carmen Martín Gaite es la primera trayectoria normalizada de escritora en la España contemporánea.

Carmen Martín Gaite, la que lo tenía todo

De este modo ha sido llamada por algunos de sus biógrafos. Tenía todos los recursos sociales y culturales a su alcance, y tenía todas las habilidades para plasmar el género literario que se le antojara: cuento, novela, ensayo, investigación histórica, periodismo, entre otros.

En cierta manera, su vida literaria es la crónica de un éxito anunciado, por decirlo con cierto aroma a lo García Márquez.

Cosechar éxito tras éxito fue una carrera sin fin, apoyada en su disciplina de trabajo, inteligencia, y sin duda en su gran inspiración como escritora.

Miel y hiel

Carmen tuvo la desgracia de vivir la muerte de sus hijos, un bebé de siete meses y una hija de veintinueve años, además de su ruptura matrimonial. Parte de la miel de la vida, es la buena hermana, la hermana tutelar, Ana María, que desde siempre tuvo el papel de cuidadora y de ser su apoyo incuestionable. Muerta la escritora, es la que mantuvo Fundación y el fuego vivo de su memoria. En la actualidad, en manos de Patricia Caprile, su directora. Es de obligada cita José Teruel, el gran especialista de la autora.

Deseo terminar con estas citas de Carmen Martín Gaite. Son una mera muestra de su hermosa escritura, fechadas en El Boalo, donde está su casa de campo, convertida en la actualidad en su Fundación, que merece ser visitada:

El alma humana se parece a las nubes. No hay quien la coja quieta en la misma postura (Carmen Martín Gaite de Nubosidad variable, 1992. Cita sobre el muro del Centro cultural de El Boalo)

Hay quien dice que somos del lugar donde hicimos el bachillerato, otros opinan que somos del lugar donde nacieron nuestros padres o nuestros hijos. Pero también pertenece uno -de forma más profunda y secreta- al lugar que tuvo la generosidad de acoger a nuestros seres más queridos y darles tierra. (El Boalo, agosto de 1989)

 

Autora María Antonia García de León