El beso
La semana que nos dejó, prolija en besos y en asistencias en los escaños – siempre demasiado vacíos cuando no se vota -, tuvo también una despedida simbólica y sentida, la de Carmen Lafuente Rubio. Tal vez el nombre no les diga nada, pero seguro que se les llena el alma de melancolía cuando les diga que Carmen fue compañera de ideas y de cárcel de las 13 rosas, aquellas jóvenes – algunas adolescentes – de las Juventudes Socialistas que fueron fusiladas, semanas después de terminada la guerra, por tener ideas progresistas. Y que ya nunca más volverían a besar.