Deseos para el año que viene
Para los despistados que no lo hayan notado, ya ha llegado la Navidad. Y se me presenta la oportunidad de pedir algunas cosas para el nuevo año. La lista es enorme en un principio, pero disminuye al priorizar.
La libre opinión de ciudadanos críticos dispuestos a escribir
Para los despistados que no lo hayan notado, ya ha llegado la Navidad. Y se me presenta la oportunidad de pedir algunas cosas para el nuevo año. La lista es enorme en un principio, pero disminuye al priorizar.
La historia me la contó mi Abuela, ella fue la única de su familia que viajó a América mientras quedaron en España su Padre y sus Hermanos, todos trabajadores del campo.
Nuevamente falta muy poco para las dos festividades más esperadas del año: La navidad y el año nuevo.
Para la celebración de estas fiestas de fin de año, que solamente las separan unos pocos días, hacemos muchos preparativos pues todos aguardamos muy emocionados su llegada. En la Nochebuena nos reunimos con nuestros familiares y algunas amistades, buscando en esa noche que reine la paz, el amor y todos los demás buenos sentimientos. En la última noche del mes de diciembre nos alistamos para darle la bienvenida al nuevo año que va a empezar….
Engañamos a nuestros hijos con mentiras piadosas como Papá Noel o los Reyes Magos, y además intentamos que este engaño permanezca el mayor tiempo posible no sólo por ellos sino por nosotros mismos, quizás porque nos gustaría que existiese aquello que nos devuelva la esperanza de que la utopía esté a nuestro alcance.
Cuando desde la editorial me preguntaron si deseaba enviar unas palabras en relación a las Fiestas próximas y deseos para el mundo, una palabra se me vino a la cabeza, y esa fue PAZ.
Ya está aquí. Ya ha vuelto la deseada y, ahora para no tantos, feliz Navidad. Fechas de reencuentros, comilonas, excesos, regalos, añoranzas… Y miles de cosas más.
Un tiempo que habla de encuentros, de hogar, de recuerdos, de fiesta. Un momento que rompe la rutina de cada día. Un momento para abrazarse y encontrarse.
Cuando dos elefantes luchan, es la hierba la que sufre…
Proverbio africano.
Una de las imágenes fijas de mi niñez corresponde a mis once o doce años y procede de un documental en blanco y negro. Mostraba esta imagen una manada de cientos de ñus, inmóviles y como alelados mientras contemplaban cómo una pequeña familia de leones se comía a uno de los suyos al que acababa de matar
El modelo económico de libre oferta y demanda nos forma para acceder a la vida desde que nacemos, solo a través de la compra, la vida tiene un precio y aquellas habilidades y métodos para la autogestión de alimentos, ropa, medicinas, juguetes, entretenimiento y otros medios de satisfacción de necesidades, se han ido relegando o quedando en manos de los abuelos, los museos o las bibliotecas.