Ojalá sea contagioso el valor…
Por lo menos desde las secuelas de septiembre de 2001, gobiernos y agencias de inteligencia occidentales han estado trabajando con ahínco para expandir el alcance de su propio poder mientras erosionan la privacidad, las libertades civiles y el control público de la política.
Lo que solía verse como paranoico, orwelliano, fantasías irreales, resultó ser después de Snowden, ni de lejos toda la historia.